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Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

Visitar, qué ver y qué hacer, en Madrid (Comunidad de Madrid, España).

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros perennes de nuestras calles, solitarios pero eternos.

En decenas y decenas de ocasiones, caminando por mi amada ciudad, me he cruzado con algunos compañeros solitarios pero eternos… Compañeros y transeúntes perpetuos, perennes y generalmente solitarios de nuestras calles que, curiosamente, suelen ser en general grandes desconocidos para nosotros… Hace poco, organizando el caos que tenía de fotos diversas y variadas de Madrid, me encontré con el hecho de que tenía algunas instantáneas de muchos de esos compañeros y transeúntes de nuestras calles…  Sí, ya tocaba sacarles de la indiferencia y del olvido, ya tocaba hablar de las estatuas urbanas de Madrid.

Y hablo de «estatuas urbanas» sí. Diferenciando; no son esculturas, ni monumentos, ni estatuas en un pedestal… Estamos hablando de estatuas urbanas en su propio concepto intrínseco, es decir: estatuas a pie de calle, confundiéndose como un peatón más y como una persona real de carne y hueso, en poses, actitudes o/y actividades, en general, cotidianas, inadvertidas, naturales o/y realistas… Siendo igualmente representadas de forma lo más realista y cercana posible, tanto en sus citadas poses o/y actitudes, como en su estructura, forma y tamaño, a cualquier ser humano, a cualquiera de nosotros… Y en todo caso haciendo referencia a ese formalismo y clasicismo humanista que trata de reflejar nuestro entorno y sus personas con la mayor realidad y fidelidad posible, y sin ser una mera reproducción, sino añadiendo una emoción, una expresión, un sentimiento… que trasciende, de forma perpetua y perenne en un eterno aquí y ahora.

De ahí que, de momento (he recibido muchas peticiones populares al respecto xD), y a pesar de que entran claramente en la categoría presente de «estatuas urbanas», algunas estatuas que tenemos en nuestra ciudad no van a ser incluidas en nuestro post (al encontrarse en un mínimo pedestal ya entrando en el concepto de escultura o monumento), como pueden ser las conocidas El Agente Comercial de la Estación de Atocha, o El Pintor del Museo del Prado. Peero, tiempo al tiempo, si así lo creéis vosotros, amigos lectores, quizás puedan ser incluidas en un futuro, de vosotros depende… ¡Déjame un comentario al final del post y me lo cuentas! ;).

En Madrid podemos encontrar varias estatuas urbanas a las que hago referencia según sus características, repartidas en diversos puntos de la ciudad, centrándose especialmente casi todas ellas en la zona centro de Madrid, por lo que es muy fácil poder visitar a pie gran parte de ellas. Estatuas urbanas que, como decía, suelen ser grandes desconocidas… tanto para los visitantes; turistas y viajeros, como para los propios locales y madrileños…

Suele pasar ya sabéis… Somos madrileños, estamos en nuestra ciudad, y no somos conscientes muchas veces de lo que tenemos a nuestro alrededor… Sin embargo cuando viajamos, al visitar una ciudad como Bratislava por ejemplo, somos conscientes, hemos leído y nos hemos informado, que hay diversas estatuas urbanas repartidas por el centro de la ciudad, siendo un reclamo turístico importante y donde veremos a turistas y viajeros fotografiando las estatuas y sacándose fotos con ellas… Praga y Budapest en Europa o, especialmente Singapur en el Sudeste Asiátio (con una gran cantidad de estatuas urbanas en sus calles), son otros importantes ejemplos con una buena representación de estatuas urbanas… E igualmente en España, más allá de Madrid, encontramos otras ciudades que son un buen ejemplo respecto a estatuas urbanas como bien puede ser Oviedo.

Ciertamente son un buen «valor añadido» a nuestra visita a la ciudad en concreto, en este caso Madrid (además, muchas de ellas presentan una interesante historia detrás, en ocasiones directamente relacionada con la propia historia de la ciudad). No va a ser el objetivo principal como es obvio, pero ahí están, impertérritas a su entorno, a las condiciones sociales o climatológicas, al tiempo que pesa sobre sus espaldas… a la gentuza y los maleantes, delincuentes y malhechores que en ocasiones la han tomado de forma irracional con ellas. Ellas, que no molestan a nadie mientras son parte de nuestro paisaje urbano, de nuestra historia, de nuestros recuerdos, de nuestros paseos por, en este caso, la Villa de Madrid… Ellas que, igualmente impertérritas, parecen sino disfrutar de la ciudad tanto o más que nosotros al ser parte de ella, al ser unos madrileños más, mientras posan amablemente para nuestras fotos.

Nos cruzamos con ellas a diario, de forma habitual, preguntándonos qué historia habrá detrás de las mismas, cómo llegaron a ese lugar y cuánto tiempo llevan ahí… En muchas ocasiones, como decía, sufren y soportan burlas, pintadas, vandalismo, agresiones y el azote de los animalitos urbanos, gentuza y energúmenos, pero ellas permanecen en silencio… Son perennes, atemporales, tú no.

Madrid tiene en sus calles un buen puñado de estos compañeros silenciosos, impasibles e imperturbables… Seas un local o seas un visitante, turista o viajero de paso que te alojas unos días en Madrid te animo a conocerlas, pero no yendo a visitarlas de forma «exclusiva»en una ruta turística por la capital (que puedes hacer conmigo de hecho, no olvides que soy profesional del turismo y guía turístico ;)), sino, simplemente, encontrarte y sorprenderte con ellas mientras caminas por las calles de nuestra increíble y bella ciudad… Ellas estarán esperando amablemente tu visita, tu saludo, y tu foto… ¡Vamos a conocerlas! ;).

¡Ah, se me olvidaba!, que no te vendan motos ni te engañen amigo lector… Un post, el presente post, conlleva una inversión muy importante de tiempo y trabajo… Un post que tiene su valor y merecido reconocimiento (sin ningún aporte económico de retorno)… Y por ello, como suele ocurrir con los mediocres y amantes de lo ajeno, ha sido copiado y plagiado en diversas ocasiones por diversos personajes en sus blogs (tanto texto como fotos) que ven más fácil copiar que crear su propio contenido, valga como mal ejemplo Nuevas Miradas de Madrid o Baúl del Arte… De hecho, más allá del descarado copia y pega, ni se dignaron a colocar enlaces y pedir el permiso previo, vulnerando la legalidad existente y el Aviso Legal y Política de Privacidad (algo que llevará consecuencias, evidentemente). Les podéis dejar si queréis un mensajito de mi parte ;).

 

 


El Barrendero de Jacinto Benavente.

En la Plaza de Jacinto Benavente (creada en 1926, donde confluyen 7 calles y a unos metros de la Puerta del Sol en pleno centro de Madrid, a su alrededor se encuentra edificios como el Centro Gallego o el precioso e histórico Cine Ideal de 1916, reformado posteriormente, o el llamativo Teatro Calderón de 1917), se encuentra la que es, probablemente, la estatua urbana más conocida, más famosa y más fotografiada de Madrid… Ello es debido al estar situada en pleno centro de la ciudad, en un lugar muy transitado y de amplio ajetreo, por donde miles de personas pasan cada día…

Una estatua que se mimetiza totalmente con su entorno y que, a aquel que repara de su presencia, le lleva a esbozar una sonrisa y a sacar su cámara o el smartphone para sacar la foto de turno, sin tener muy claro realmente si es «una estatua real»… De hecho, en más de una ocasión he visto a algún turista, cámara en mano, quedarse delante de la estatua, mirando atentamente de forma curiosa… sin saber si es realmente una estatua, o un ser humano imitando una estatua como parte de las decenas que abundan por el centro de Madrid y que, seguro, acababa de ver unos metros más abajo en la Puerta del Sol…

Sin embargo, es probablemente también la estatua urbana más discreta y que más desapercibida pasa de todas las que podemos encontrar reseñadas en el presente post. Quizás ello es debido a su pose más que realista, al ser uno más confundiéndose con la marabunta de gente que a todas horas llena la plaza, y al trabajo que está desempeñando… Rodeado de tantísima gente, y tan solitario al mismo tiempo…

Trabajo que, desgraciadamente, es uno de los menos valorados por el ciudadano y el peatón, pero sin embargo y sin duda alguna, uno de los más importantes de cualquier ciudad en el mundo (más aún en la actual ciudad de Madrid, donde la mierda, la mugre y la basura rebosa en según qué lugares). Estoy hablando del gremio de los barrenderos; una de los trabajos y profesiones más dignos e importantes que existen.

La estatua de bronce, de Félix Hernando García y oficialmente llamada «Barrendero madrileño 1960», fue realizada y colocada en el 2001 (inaugurada por el entonces Alcalde Álvarez del Manzano), en homenaje al gremio tan importante como son los barrenderos. La estatua se muestra ataviada con el traje típico de los barrenderos en Madrid en los años ’60, cepillo en mano limpiando la calle ejerciendo su importantísimo trabajo.

¿Y quién es el barrendero? Bueno, hay una «leyenda» que dice que se tomó como «molde» a una persona llamada Juan Manuel; el barrendero más veterano de Madrid (y de Colmenar Viejo, como el autor) que ejerció desde 1953 hasta el 2002 y que comenzó abriendo las bocas de riego… Hay quien indica que el nombre de la persona representada es Jesús Moreno (debido a la Fundición José Moreno), pero tales informaciones fueron descartadas por su autor… Simplemente, «es un barrendero más», y a la vez todos, de nuestras amadas calles madrileñas.

Como curiosidad, indicar que, parece ser, es una obra actualmente incompleta, ya que se el barrendero se encontraba barriendo unas horas del suelo y una cajetilla de tabaco, ambas sujetas al suelo frente al cepillo. Objetos que fueron sustraídos por los animalitos de turno, y nunca fueron repuestos…

Adoro esta estatua, tan cercana, tan trabajadora, tan digna… Pocas estatuas urbanas de Madrid son tan queridas como nuestro amigo el Barrendero, seguro que lo has visto en múltiples ocasiones, y te has fotografiado con el, ¿a que sí? ;).

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Plaza de Jacinto Benavente. Las paradas de metro más cercanas son Sol y Tirso de Molina, a menos de 5min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

La Estudiante de Malasaña.

El Barrio de Universidad, Barrio de Maravillas, o Malasañaalberga tres de las estatuas urbanas más relevantes de Madrid, todas ellas mujeres, y con un significado importante ;). Un barrio de rollete alternativo situado en el centro de Madrid, con mezcla a partes iguales de madrileños y turistas españoles y extranjeros y referencia de ocio y restauración, y cultura, y, no podemos olvidar, el barrio como centro y origen de la llamada movida madrileña en los años ’70 y ’80.

El cronista Mesonero Romanos ya recogía en sus crónicas el nombre de Barrio Maravillas, ya el nombre de Malasaña es posterior, debido a la calle dedicada a la familia Malasaña en 1879, y desde 1961 a Manuela Malasaña; asesinada por las tropas napoleónicas durante las jornadas posteriores al Levantamiento del 2 de Mayo de 1808… Y pasamos al nombre de Barrio de Universidad, llamado así al encontrarse aquí el Caserón de San Bernardo; la antigua sede en 1842 de la Universidad de Madrid o Universidad Central

El corazón y centro del barrio es la Plaza del Dos de Mayo (creada en 1869), lugar donde estuvo situado el antiguo emplazamiento del Parque de Artillería de Monteleón, y lugar donde se acuarteló la pequeña fuerza militar que se levantó en armas contra el ejército de Napoleón bajo el mando de los capitanes Daoíz y Velarde (en la misma plaza se encuentra el monumento a los citados capitanes de 1830, vandalizado en numerosas ocasiones)… Hoy, la plaza, por desgracia y más allá de su aspecto histórico y cultural, es un lugar sucio, descuidado y habitual de gentucilla, personajes y de botellones

En la Calle del Pez encontramos una de las estatuas urbanas más enigmáticas y conocidas de Madrid, en especial por los vecinos del barrio, debido a su historia y a, por desgracia, haber sido encontrada destrozada en más de una ocasión por algunos animalitos urbanos (en 2010, por ejemplo, la estatua hubo de ser restaurada debido a pintadas y diversos daños en el material)… Estoy hablando de Julia; La Estudiante de Malasaña y, quizás. la más famosa de las tres estatuas urbanas que podemos encontrar en el Barrio de Universidad, junto con La Paseante de la Escuela de Arte y La Joven Caminando.

Creada en 2003 por Antonio Santín, la estatua es oficialmente llamada “Tras Julia”, y está inspirada en una leyenda o, quizás y seguramente, en una historia real acontecida en aquel Madrid del s. XIX, donde las mujeres no podían asistir a la Universidad… Pero Julia, chica avispada, chica inteligente y chica adelantada a su tiempo, quería estudiar y aprender, quería desarrollarse y evolucionar… Por lo que, disfrazada de chico, comenzó a acudir a las clases de la Universidad de Madrid, situada muy cerquita en San Bernardo, y lugar donde estudiaron, entre otros, personajes como Pérez Galdós, Unamuno o Cánovas del Castillo.

También, probablemente, bien pudiera ser un homenaje… tanto a la propia Universidad de Madrid, como a Concepción Arenal como primera mujer universitaria de España en 1840 (periodista, escritora, jurista, referencia del feminismo…), y que se disfrazaba de hombre para asistir a las clases y estudiar derecho… Sí, homenaje a Concepción Arenal o a cualquier joven, cualquier mujer que quiso estudiar y no pudo, al igual que aquellas primeras chicas, aquellas primeras mujeres que, rompiendo tabús y siendo vistas todavía como “bichos raros”, se matricularon y asistieron a clases en la universidad…

Julia, Concepción o cualquier otra mujer… esta estatua urbana es un clásico de Madrid, muy fácil de localizar y situada a pie de calle, en la acera y apoyada suavemente sobre los muros del Palacio Bauer (barroco del s. XVIII, Monumento Histórico Artístico desde 1972 y actual sede de la Escuela Superior de Canto), y nos refleja a esa estudiante, de pose desenfadada, esbelta, atractiva, ojos cerrados y pensativos, media melena por el cuello, vistiendo chanclas, falda hasta las rodillas y camiseta que dejan sus hombros al aire, llevando sus libros en la mano derecha…

Independientemente de la historia o leyenda tras Julia y el hecho de que la conozcas o no, ciertamente es una estatua urbana “misteriosa”, con un “halo” que te atrae irremediablemente a sus libros, siendo una estatua urbana por la que yo paso siempre y reseño cada vez que hago una ruta turística por la zona… ¡Ah, y no te olvides ver el documental acerca de “Tras Julia”!

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle Pez 42. La parada de metro más cercana es Noviciado, a unos segundos andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Vendedor de Cupones de la Plaza de las Cortes.

El vendedor de cupones de la ONCE, forma parte de nuestro paisaje urbano y de nuestras calles, de nuestra historia, desde hace más de 75 años; personas admirables de gran integridad y ejemplos de superación, sin duda, y que llevan la ilusión, la esperanza y la ayuda a tantas y tantas personas. Organización fundada el 13 de Diciembre de 1938, día de Santa Lucía y patrona de los ciegos, vendió en 1939 su primer cupón… ¡Y hasta hoy; una organización única en el mundo!

Como bien recordamos y sabemos, muchas esquinas de nuestras calles y localizaciones específicas de nuestras calles (en mayor medida en otras épocas, cuando no todos tenían casetas de la ONCE), eran lugar donde se establecían antaño los vendedores de la ONCE, y así fue el lugar elegido en 2013 (con motivo del 75 aniversario de la ONCE) para inaugurar esta estatua urbana de bronce en honor a nuestro histórico vendedor de cupones de la ONCE. Se encuentra situada en pleno centro de Madrid en el Barrio de las Cortes y frente a la histórica Plaza de las Cortes,  en cuyo centro se erige un Monumento a Cervantes de 1834 (siendo el primer homenaje público que recibía un personaje que no viniera del ámbito real, político o religioso, y bajo el cual se encontró una cápsula del tiempo en 2009 durante las obras de remodelación de la plaza, la cual incluía, entre otros: cuatro tomos de El Quijote de 1819, un libro con la vida de Miguel de Cervantes, otros libros, documentos, monedas, etc… También se cambió la ubicación de la estatua), y a cuyo alrededor se articulan edificios históricos como el Congreso de los Diputados de 1843, el ilustre Hotel Palace de 1912, el edificio Groupama y su curioso Carillón Goyesco en funcionamiento desde 1993.

Un plaza, si bien no monumental, es un lugar histórico rodeado de bellos edificios igualmente históricos, con unas vistas preciosas de la Fuente de Neptuno y, al fondo, en altura, la espectacular Iglesia de San Jerónimo el Real (especialmente al atardecer, cuando los rayos de sol iluminan su fachada… y es que los Jerónimos fue inaugurada por los Reyes Católicos a principios del s. XVI, en un precioso estilo gótico renacentista).

Volvemos a nuestro objetivo… y es que el Vendedor de Cupones es una de las estatuas más recientes de Madrid, por lo que, a pesar de su importante simbolismo (que obviamente no muchos turistas van a entender), no es ni de lejos una de las más famosas o conocidas de la ciudad. A pesar de su popular y transitada localización, no es fácilmente visible, y es probable que pases por la Plaza de las Cortes durante tu ruta turística en Madrid, y no repares en su existencia… pero vamos, ¡tan simple como desviarse unos metros!

La estatua urbana, obra de Santiago de Santiago (destacado escultor que ha realizado bustos para personajes muy relevantes), es un homenaje a esa figura tradicional del vendedor de cupones, una obra de gran simbolismo llamada «Fortunato», representada como un vendedor de los años ’60, con su traje e indumentaria habitual (pantalón, chaqueta y camisa; impecable), su cartera, sus cupones colgados al cuello (fechados a 1968, en el 30 Aniversario de la ONCE, ¡y a un valor de 2 pesetas por cupón!), gafas oscuras redondas, y bastón colgado del brazo (además, se habló con varios vendedores de la ONCE y la propia organización para poder plasmar el sentimiento real). Recuerdo que la primera vez que me crucé con ella, sin tener conocimiento de su existencia que yo recordará en ese momento, me agradó enormemente el encuentro e, inmediatamente, se convirtió en otro referente de la zona a nombrar y reseñar. ¿La conocías?

Un homenaje a todos esos vendedores, afiliados, personas con alguna discapacidad y personas que son ayudadas por la ONCE… que a su vez pueden acercarse hasta aquí, recordar, tocar y fotografiar un homenaje y un símbolo de su historia.

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle San Agustín frente a la Plaza de las Cortes. Las paradas de metro más cercanas son Sevilla y Antón Martín, a menos de 5min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Torero Agradecido de Las Ventas.

Nos desplazamos hasta la Plaza de Toros de las Ventas, aquel lugar donde se encontraba el Arroyo Abroñigal a las afueras de la ciudad en el s. XIX, para encontrarnos con la estatua urbana más «diferente» y más alejada de las que reseñamos en el presente post.

La Plaza de Toros de las Ventas, es la plaza de toros más importante del mundo, y la más grande de España y tercera del mundo. Inaugurada en 1931, es una auténtica maravilla arquitectónica y auténtico icono de la capital debido a su simbolismo e importancia en el mundo del toreo, al igual que por su espectacular diseño y arquitectura neomudéjar. Sin duda, una de las construcciones más bellas y monumentales que nos encontramos Madrid.

Y, como no podía ser de otra forma, aquí, y más allá de otras espectaculares representaciones escultóricas que podemos encontrar en el exterior y alrededores de Las Ventas, me voy a referir a una estatua urbana en concreto… de un torero, el cual es parte de una composición mayor y que, a primera vista, llama ligeramente la atención por su contexto y significado al, quizás, no entenderlo de primeras, y que se encuentra en el lateral Oeste de la Plaza de las Ventas, pegado al muro lateral que encontramos a la izquierda del acceso principal a la plaza, y muy cerquita de la salida del Metro Ventas (originariamente, la escultura se encontraba en un lugar más centrado en la plaza).

Me explico y nos situamos en contexto… Podemos ver un busto, un monumento dedicado al Doctor Alexander Fleming y, frente a él, un torero montera en mano, «brindando la faena» a modo de agradecimiento

¿Y qué sentido y relación tiene? Seguro que ya lo has pillado… Los toreros, en este caso en concreto, sufrían importantes infecciones derivadas de las cornadas y, aunque éstas no fueran mortales de inicio, la herida e infección posterior podían provocar la amputación del miembro o/y muerte (debido al tétanos o la gangrena)… Gracias al escocés Doctor Fleming, el cual en 1928 descubrió la penicilina y publicó sus estudios en 1929 (uno de los primeros antibióticos, tras años de investigaciones desde la Primera Guerra Mundial, no lo patento, no pudo aislar el compuesto hasta pasados 10 años gracias a un médico australiano y la fabricación masiva, y en 1945 recibió el Premio Nobel de Medicina) y supuso una importantísima revolución y avance médico como es obvio; los toreros pudieron respirar «parcialmente aliviados», ya que sus heridas leves por asta de toro no se iban a infectar, en principio, y podrían llegar salvar la vida en tal caso…

De hecho, y tras recibir el Premio Nobel, Fleming visitó España durante 2 semanas, donde fue homenajeado en la Universidad Central de Madrid (nombrado Doctor Honoris Causa), en la Alfonso X el Sabio (recibiendo la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X), y siendo nombrado Académico de Honor en la Academia de Medicina… ¡Ahí es nada!

En homenaje al Doctor Fleming y su penicilina, el mundo de la tauromaquia y el escultor Emilio Laíz Campos (escultor madrileño y conocido también por otras obras escultóricas del mundo de la tauromaquia), levantaron este monumento y conjunto escultórico en 1964, donde tenemos un busto de medio cuerpo del Doctor Fleming (en cuya columna encontramos las palabras: «Al Doctor Fleming, en agradecimiento de los toreros»), y frente a él, la citada estatua urbana del torero con su impecable traje de luce, en sentido homenaje y agradecimiento, montera en mano derecha (en la izquierda lleva la capa) brindando la faena a Fleming.

Eso sí, como indicaba, es la más «diferente» a todas las aquí expuestas, tanto por el contexto y entorno como hemos visto, como por sus dimensiones, ya que son algo más «agigantadas» respecto al tamaño humano natural… También puede haber sido representado un torero muy grande físicamente hablando ;). ¿Conocías la historia?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Plaza de Toros de Las Ventas. La parada de metro más cercana es Ventas, a unos segundos andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Lector de la Plaza de la Paja.

En pleno Madrid de los Austrias y Barrio de La Latina, se encuentra la histórica y medieval Plaza de la Paja, centro neurálgico de la Villa de Madrid durante la Edad Media y encuadrada antiguamente entre palacios y capillas. En ella confluyen varias calles del antiguo trazado medieval y fue el mercado de Madrid durante los siglos XIII y XIV, hasta que se construyó la Plaza del Arrabal (posterior Plaza Mayor) y se desplazó a la misma la actividad comercial.

Debido a su importancia comercial, la Plaza de la Paja era residencia de nobles y comerciantes, destacando en su entorno lugares como la preciosa Capilla del Obispo y la Iglesia de San Andrés de principios del s. XVI, el renacentista Palacio de los Vargas del s. XVI, o el siempre precioso Jardín del Príncipe de Anglona.

Sin duda, la Plaza de la Paja es uno de mis lugares favoritos de Madrid y un auténtico oasis de paz, excepto en verano, donde sus múltiples bares y terrazas nos llevan a un ambiente más festivo y gastronómico, a la par que ruidoso… No obstante, es un lugar obligatorio a conocer en toda visita turística por ese Madrid Antiguo y Medieval que tanto nos apasiona (¡ah, y recuerda que soy guía turístico y la puedes hacer conmigo!).

Y en la misma Plaaz de la Paja, en la fachada del Palacio de los Vargas, encontramos una de las estatuas urbanas más interesantes y más «naturales» de Madrid, siendo confundida frecuentemente por una persona real de carne y hueso si ves la estatua de lejos o con poca luz (¡me ha pasado con varias personas!, lo han confundido con un vecino cualquiera del barrio, sentado en el banco leyendo el periódico xD).

Ahí, sentado en un banco de granito, apenas imperceptible, ajeno al trasiego de las terrazas veraniegas y sin inmutarse ante la historia y la belleza arquitectónica que le rodea, encontramos al eterno «Lector en la Plaza de la Paja», en una lectura más que interesante, pero eterna.

Obra del escultor Félix Hernando, fue alumno de la Escuela de Artes y Oficios, nuestro amigo de bronce lleva desde 1997 en tal situación leyendo su eterno periódico (fue colocado tras la reforma de la Plaza de la Paja por el Ayuntamiento de Madrid, de hecho el día de su colocación e inauguración hubo problemas técnicos al no estar completamente terminada), en una pose tan sumamente realista (el propio autor fue la referencia tomada); sentado relajadamente, con la pierna derecha cruzada y apoyada sobre la izquierda, calvete, zapatos, pantalón, camisa y jersey atado al cuello, siendo una persona de mediana edad… Que ya no es que se confunda de lejos con una persona real de carne y hueso sentada sobre el banco leyendo el periódico… sino cómo el gesto de la cabeza nos indica que, efectivamente, está leyendo mientras señala con su mano el texto grabado: «entre todos rehabilitamos Madrid».

Un mensaje interpretable, enigmático y eterno, pero de un simbolismo brutal, que nos invita a reflexionar, que nos hace pensar… Entre todos podemos hacer mejor nuestra gran ciudad, entre todos podemos rehabilitar nuestra igualmente eterna ciudad y capital. Madrid siempre será mejor ciudad entre todos los demócratas que luchamos por ella.

Sin duda, una de mis estatuas urbanas favoritas de Madrid, creo que su naturalidad y simbolismo son espectaculares y nos invitan, por qué no, a esa pequeña reflexión mientras la acompañamos con un periódico o un libro, sentado un día de diario entre semana a la hora de las cañas en alguna terraza de algún café, bar o restaurante de la Plaza de la Paja… ¿Qué te parece su mensaje?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Plaza de la Paja. La parada de metro más cercana es la Latina, a menos de 3min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
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La Paseante de la Escuela de Arte.

La segunda estatua urbana en discordia, tras Julia y previa a La Joven Caminando, la podemos encontrar en la Calle La Palma, a pie de calle y en la misma puerta de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, siendo otra de esas estatuas urbanas e iconos reconocibles del Barrio de Universidad. No obstante, y aunque quizás más desconocida que nuestra querida Julia, La Paseante (o la Joven Bailando), así es como se llama nuestra protagonista, ha sufrido igualmente el azote de los animalitos urbanos y la gentuza, sufriendo de forma habitual pintadas y agresiones, hasta el punto de la mutilación y la decapitación En 2009 apareció con un brazo cercenado, y en 2013 fue encontrada arrancada y tirada sobre la acera, y con la cabeza arrancada… Increíble…

Ella, obra de Roberto Manzano en base a un concurso convocado por la Empresa Municipal de la Vivienda y con la participación de la propia Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, lleva “paseando y en movimiento” desde 1999 (aunque esculpida en 1996) con su pelo abundante y corto casi rizado, su camiseta de tirantes y su pantalón ancho perfecto para su comodidad, marcando su cuerpo los pliegues de su ropa… Viendo pasar las gentes de su ciudad y su barrio con su rostro serio, sereno, temperamental… bailando, moviéndose, dando rienda suelta a su expresión corporal tal y como se podría adivinar por su gesto, por su pose, por su movimiento perenne, casi insinuado, casi sensual, casi erótico… Quizás por eso, sólo quizás, llama la atención de tanto indeseable… De tanto indeseable, cobarde y gentuza que, al igual que todas sus compañeras, no se puede defender en la noche oscura y sombría de algunas calles de Madrid…

Sinceramente, lo mejor de esta estatua urbana, no es ir buscándola, sino ir caminando por la zona, quizás porque has quedado con un colega a tomar algo en uno de los múltiples bares existentes en la misma, quizás porque estás (re)descubriendo el barrio, y encontrártela de repente a tu lado, frente a ti, casi como un susurro, casi como un baile… Una figura con gran fuerza y presencia, que sigue siendo otra estudiante más de la escuela. ¿Has bailado con ella en Malasaña?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle La Palma 46. Las paradas de metro más cercanas son Noviciado y Tribunal, a menos de 2min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Vecino Curioso de la Calle Almudena.

En pleno centro de Madrid, uno de los rincones históricos de Madrid, en la esquina de la Calle Mayor con la Calle Almudena (a unos pasos de la Plaza de la Villa y de la Catedral de la Almudena o el Palacio Real), alberga uno de los rincones más desconocidos de la ciudad pero que el turista no suele pasar por alto debido a la atracción que genera la estatua urbana que se encuentra situado en este pequeño rincón y que, ciertamente, es una de las más conocidas y fotografiadas de la ciudad (y manoseadas), gracias al lugar donde se encuentra como indicaba.

Aquí, en esta esquina, en esta pequeña calle, se encuentran las ruinas del ábside del que fue el templo más antiguo de Madrid: la Iglesia de Santa María de la Almudena. De origen incierto, se cree que databa del s. XI y se encontraba situada entre los antiguos trazados de las Calles Mayor y Almudena, en el espacio anteriormente ocupado por la más importante mezquita del Mayrit musulmán y junto al antiguo alcázar. La iglesia se conoce gracias a numerosas descripciones, dibujos y grabados, y a pesar de sus múltiples reformas y ampliaciones, donde encontrábamos arte mudéjar, barroco o neoclásico (por parte de Ventura Rodríguez).

Una iglesia que presenta una más que interesante historia que os animo a leer como patrimonio histórico y cultural de Madrid. En 1861, se aprueba el proyecto para abrir y ampliar la Calle Mayor, y la Calle Bailén hasta la Iglesia de San Francisco el Grande, algo que implicaba el derribo de un importante número de edificaciones en la zona, incluyendo la presente… Así por desgracia, en 1868 la iglesia fue derruida, no sin antes sacar casi todo su patrimonio (que fue repartido entre distintas iglesias y conventos), pero perdiéndose con ella gran parte de la historia de Madrid… De hecho, no podemos obviar que hay teorías (en base a distintos historiadores y lápidas encontradas a principios del s. XVIII, que ya existía anteriormente un primitivo templo visigodo en el s. VII :O).

Así fue hasta 1995, cuando de nuevo diversas obras en la Calle Mayor, en este caso de peatonalización, dejaron al descubierto las ruinas del ábside de la Iglesia de Santa María de la Almudena. Obviamente, habían de ser preservadas, como así se hizo (¡menos mal!).

En 1999, las ruinas se restauraron y se preservaron bajo una cristalera, para la visualización y disfrute de todos los transeúntes, pudiendo así visualizar una pequeña parte de la importantísima historia de Madrid. Igualmente, se colocó una pequeña placa y maqueta, para que todo visitante que se acerque pueda saber de qué son las ruinas y cómo era la construcción antes de su destrucción (algo que muy poquita gente hace, más allá de la foto de rigor con la estatua).

La estatua urbana de bronce que aquí nos encontramos, es obra de Salvador Fernández Oliva, y se llama «El Vecino Curioso», el cual se encuentra apoyado sobre la barandilla que protege los restos arqueológicos bajo la cristalera. No, no está viendo obras xD, sino admirando pensativo y curioso las ruinas de nuestro pasado… De hecho, nuestro vecino curioso es el auténtico centro de atención aquí, objeto de, como decía, visitas, fotos y «tocamientos» varios en el culete, más que las propias ruinas en sí.

El escultor creó la estatua para su colocación en 1999 una vez se finalizaron las obras de rehabilitación indicadas, y usó para la misma como modelo a un amigo suyo… Hombre alto, maduro, corpulento, de facciones graves y serias… zapatos, pantalón, jersey, y gorra… Y ahí se encuentra; mirando cara a cara a la historia, mirando cara a cara el paso del tiempo. ¿Conocías la historia?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle Almudena esquina con Calle Mayor. La parada de metro más cercana es Ópera, a menos de 3min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Lector de la biblioteca en la Calle de San Justo.

Un compañero curioso el que nos encontramos en pleno Madrid de los Austrias y Barrio de Palacio, en la Calle de San Justo, a las puertas de la Biblioteca Iván de Vargas y frente a la espectacular Basílica Pontificia de San Miguel (siendo una obra relevante del barroco español, de 1745, levantada sobre el solar de la antigua Iglesia de los Santos Justo y Pastor, anterior al s. XIII y que sufrió un incendio devastador… actualmente se encarga de la misma el Opus Dei).

De hecho, esta estatua urbana obra de, nuevamente, Félix Hernando García, se encontraba anteriormente en otra localización (en la Plaza de Carlos Cambronero), representando a un lector anónimo y siendo un supuesto homenaje a, valga la redundancia; Carlos Cambronero (historiador, ensayista y literato español, el cual fue cronista de la Villa de Madrid, director de la Biblioteca de Madrid y biógrafo de la Reina Isabel II por ejemplo) tal y como indica el texto que se encuentra entre sus manos (está leyendo el libro «Las calles de Madrid. Noticias, tradiciones y curiosidades», escrito en parte por Carlos Cambronero).

Sin embargo, en 1998 se trasladó a su ubicación actual como parte de la recuperación del entorno y, en concreto, de la antigua casa señorial de los Vargas, que hoy es la biblioteca. Y es que, el solar donde se ubica actualmente la misma, fue propiedad de la familia de los Vargas (ya reseñada anteriormente) y aquí se encontraba un edificio del s. XVIII, el cual fue demolido parcialmente en 1950 para abrir la Plazuela del Obispo. El edificio fue finalmente derribado en 1999 tras haberlo comprado el Ayuntamiento y tener un expediente de ruina. Tras los diferentes proyectos, la actual biblioteca fue inaugurada en 2011 por el entonces Alcalde Alberto Ruíz-Gallardón.

Ciertamente me sorprendió la primera vez que, andando por esta zona histórica del centro de Madrid, muy cerquita de la Plaza Mayor y la Plaza de la Villa o la Cava Baja, me la encontré frente a mí, dándome la espalda según mi dirección… Ahí se encuentra ella, en una pose natural pero llamativa, de pie con una pierna colocada sobre el bloque de granito mientras en sus manos sostiene el libro indicado… Zapatillas, vaqueros, cazadora, camiseta, alto, delgado, pelo corto y semblante serio… Y es que nos resulta extraño su gesto, con la cabeza y la mirada levantada, como si algo hubiera sobresaltado su parada lectora, pero nosotros no vemos nada fuera de lo común…

Él no obstante, se encuentra ajeno a nuestra también mirada, curiosa e inquisitiva por saber más, y ajeno a su alrededor y a su entorno generalmente tranquilo, excepto por los turistas y la gente joven que sale y entra de la biblioteca, o las múltiples bodas que se celebran en la basílica. No mira ni siquiera a aquellas personas de la tercera edad que habitualmente a primera hora de la mañana o ya en el atardecer, se sientan a su lado para entablar alguna charla ligera.

Extraño compañero, a la par que interesante, nuestro amigo lector, nuestro cronista Carlos Cambronero… ¿Qué estará mirando?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle de San Justo 5. Las paradas de metro más cercanas son Ópera, Sol, La Latina y Tirso de Molina, a menos de 5min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
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La Joven Caminando en la Plaza San Ildefonso.

La tercera en discordia, tras Julia y La Paseante, es La Joven Caminando… y la podemos encontrar en la Plaza de San Ildefonso desde 1996, siendo obra del afamado escultor Rafael González… De hecho, parece ser que el propio autor tomó como modelo para la cara a su hija, Susana, cuando era más joven con apenas 9 años, siendo su musa, no sólo para la presente estatua urbana, sino para otras muchas que el autor ha creado y guarda en su taller (y al igual que otros miembros de su familia, como su hijo o su hermano; su “mecenas”).

Menos conocida quizás que sus compañeras de barrio, también sufridora no obstante del azote de los energúmenos, nos muestra a una chica de 18 años, muy guapa, de rollete grunge/alternativa, pelo abundante y corto (y que, además, guarda un secreto), con su mochila y una gran carpeta, en pose caminante, con zapatos, vaqueros y jersesy… Va o viene de estudiar, quizás a la cercana y ya citada Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos (donde Rafael González fue profesor), representando a otra alumna anónima… Pero se ha quedado parada en el tiempo, siendo así eterna en Malasaña y en Madrid. De hecho ni se inmuta cuando cae la noche y la conocida y muchas veces masificada plaza se llena de (más) terrazas y gente charlando… Al final, ella es una más del barrio y el entorno, con el que se confunde y pasa totalmente inadvertida.

Una estatua urbana con una historia personal, siempre es agradable caminar por aquí y cruzarse a esta joven, a Susana, caminando igualmente por el barrio :). ¿Te has cruzado con ella alguna vez?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Plaza de San Ildefonso. Las paradas de metro más cercanas son Chueca y Tribunal, a menos de 3min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
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El Farolero Madrileño en Embajadores.

En la Calle Concepción Jerónima, frente a la Imprenta Municipal-Artes del Libro (edificio ejemplo de arquitectura industrial del s. XX, y que actualmente está dedicado a la historia de la imprenta y del libro, con exposiciones y piezas históricas) en la zona centro de Madrid pero ya en el Barrio de Embajadores (lugar donde se encuentra el histórico, castizo, multicultural y hoy en día peligroso, asqueroso y nada recomendable Barrio de Lavapiés), entre las Plazas de Jacinto Benavente (muy cerquita de su amigo El Barrendero) y la Plaza de Tirso de Molina, se encuentra la que es, sin duda, una de las estatuas urbanas más desconocidas de Madrid.

De hecho, ni yo mismo tenía conocimiento de tal ilustre compañero de nuestras calles, a pesar de haber pasado a su lado en, seguro, multitud de ocasiones (aunque ciertamente no es una de las calles más transitadas de la zona).

De 1999 y, de nuevo, del prolífico y crack Félix Hernando García, nos encontramos con una estatua urbana de bronce en homenaje a un profesional y una profesión que, si bien ya no existe, fue de vital importancia para la ciudad de Madrid desde el s. XVIII hasta bien entrado el s. XX… Yo, siendo del ’79, no lo recuerdo, pero seguro que algunos de vosotros, y padres y abuelos, recuerdan perfectamente al farolero… Una figura de gran importancia como indicaba, en tiempos donde, sin luz eléctrica en las calles hoy iluminadas, y mezclándose en ocasiones su labor con la del sereno, debían velar por los faroles desde que eran encendidos hasta que eran apagados y, por lo tanto, por la iluminación y por la seguridad de las calles en su extensión… Hoy su profesión como tal ya no existe, pero sin duda fue de vital importancia para nuestras ciudades.

Uno de esos trabajos complicados y poco reconocidos sin embargo durante la época… En Madrid, el alumbrado público comenzó a funcionar en el s. XVIII con lámparas de aceite y hasta bien entrado el s. XIX, cuando se introdujo el gas, y que no fueron sustituidas por alumbrado eléctrico hasta ya la década de los ’40 del s. XX. Hasta ese momento, en el que progresivamente fueron desapareciendo los faroleros, éstos se encargaban de su mantenimiento, encendido y apagado.

Pues aquí, en esta calle de Madrid, según vamos andando, nos encontramos con su figura uniformada vestida de forma impecable (en la cual se utilizó como modelo una persona del entorno del autor), trasladándonos de forma inmediata a principios del s. XX. El farolero, ataviado para la época y perteneciente a la compañía de Gas Madrid, nos recibe de pie, quieto, parado en la acera en ademán de espera o supervisión, custodia o vigilancia de lo que, sin duda, era un farol del cual él se encargaba. En su mano lleva la «pértiga o palo» utilizado para el encendido y apagado de los faroles… viste zapatos, pantalón, camisa, corbata, gorra y abrigo largo.

Anteriormente situado en la Plaza del Carmen, se cambió su localización por la actual… Quizás aquí se encuentre más cómodo, pero quizás más aburrido a tenor de su frío semblante y más que inexpresivo rostro. No obstante, es, sin duda, una de las estatuas urbanas más naturales que podemos encontrar en Madrid, y un gran desconocido, al igual que su extinta profesión, que bien merece la pena ser recordado y visitado, ¿no lo crees así?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Calle Concepción Jerónima 15. Las paradas de metro más cercanas son La Latina y Tirso de Molina, a menos de 3min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.
Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

La Colegiala y Asesinada Política de Aluche.

En el Barrio de Aluche (por el que antiguamente transcurría el Arroyo Luche, afluente del Río Manzanares, del cual el barrio tomó el nombre, y existiendo referencias al actual barrio ya desde tiempos de Felipe II), y a la altura del propio Intercambiador de Aluche (muy fácil de localizar, en el exterior del mismo), nos encontramos con esta estatua urbana que en ocasiones se confunde entre la multitud que habitualmente camina por esta zona en los alrededores del intercambiador. Una zona más alejada del centro (al igual que Las Ventas con El Torero Agradecido) y del lugar donde se encuentra la mayor proporción de estatuas urbanas de Madrid, es improbable que te acerques por aquí en el ámbito turístico… pero igualmente, ella te estará esperando…

Y ella es Yolanda Gómez… En este caso, la estatua urbana de Madrid de la que más cuesta hablar… Yolanda era de Bilbao, y en Madrid estudió y formó parte del Centro de Formación Profesional de Vallecas y militante del ultraizquierdista y comunista Partido Socialista de los Trabajadores. El 1 de Enero de 1980 fue secuestrada en su domicilio (la engañaron mostrando identificaciones falsas de policía), siendo interrogada, torturada, y posteriormente asesinada (sacada del coche y disparada a bocajarro en la cabeza) por miembros del partido de extrema derecha Fuerza Nueva, un asesinato político por los que los ejecutores fueron condenados y juzgados (con fugas de por medio y con colaboraciones posteriores más que cuestionables y no del todo claras :S).

En fin, hechos lamentables… Desde 1987, Yolanda es una más en el barrio y una de las vecinas más queridas del mismo en forma de estatua urbana, perenne y eterna. A pesar de sus múltiples pintadas y, en ocasiones, agresiones varias por parte de animalitos (en contraposición con los homenajes recibidos cada cierto tiempo)… ella siempre va caminando, tranquila, pausada, concentrada con la cabeza agachada mirando el libro que porta abierto con la mano izquierda, mientras en la derecha lleva una carpeta y cuadernos. Vestida de invierno con abrigo, botas y bufanda, y con el pelo recogido, cual mañana de frío Invierno en Madrid a finales de los años ’70 y el convulso periodo histórico y político en el que nos encontrábamos. Una eterna estudiante.

Yolanda, La Colegiala, es ciertamente distinto a todo lo que hemos visto hasta el momento, siendo también una estatua urbana muy natural, y quizás, independientemente de la cantidad de gente con la que se cruza de forma diaria, la más desconocida de todas las aquí reseñadas (fuera del ámbito político). Yo, de hecho, y aún sabiendo de su existencia y haber visto la estatua anteriormente, no tenia muy claro la información al respecto en su momento, hasta que un día me informé, documenté, y no pude menos que acercarme a saludarla… ¿Sabías quién era Yolanda?

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Avenida de Los Poblados s/n, frente al Intercambiador de Aluche. La parada de metro más cercana es Aluche, a unos segundos andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

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Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

El Viajero Atrapado en el Aeropuerto.

Como eterno excursionista, turista y viajero que soy, y cuya mayor pasión es el hecho de viajar, descubrir, conocer, evolucionar, experimentar, desarrollarme… sin duda, la presente estatua urbana es una referencia indiscutible en el presente post; primero por la evidente temática, y segundo por la evidente relación con mi persona.

En todo vuelo con destino/llegada Madrid, el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, como es lógico y evidente; me despide y me recibe, con despedidas y con recibimientos… En ocasiones con lloros, en ocasiones con alegrías, en ocasiones con decepciones, en ocasiones con esperanzas… pero siempre con nervios, con nervios ante una nueva experiencia, ante una nueva evolución, ante un nuevo descubrimiento… Es parte de mi casa y de mi hogar, de mis sueños y objetivos, de madrugones del infierno y noches largas, de charlas y cervezas, de recuerdos infinitos…

Un aeropuerto es parte de la vida de todo viajero, parte intrínseca de nosotros, y el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (su actual nombre se cambió en el 2014) no iba a ser menos… Abierto al tráfico aéreo en 1931 (aunque las operativas comerciales comenzaron dos años después, tras encontrarse todavía en obras), y siendo Líneas Aéreas Postales Españolas la primera línea regular.

Durante la Guerra Civil Española se suspenden en gran parte los vuelos, realizándose servicios bélicos y civiles con algunas ciudades en concreto, recuperándose la condición de aeropuerto civil en 1939 con un vuelo de Lufthansa… Ya en los años ’40 y ’50 , se abre al tráfico internacional, se pavimentan y realizan nuevas pistas y terminales, se amplían infraestructuras, se inician y amplían nuevas rutas… En los años ’60 el aeropuerto adoptó el nombre de Aeropuerto de Madrid-Barajas, se inaugura la T2 y se incluyen halcones para el control de las aves en el aeropuerto (entrenados por Félix Rodríguez de la Fuente).

Ya en los años ’70, se alcanzan los 4 millones de pasajeros, construyendo la terminal internacional (actual T1), e Iberia comienza el puente aéreo entre Madrid y Barcelona… Para el Mundial de Fútbol de 1982 se realizan importantes reformas con vistas a evitar la saturación y el colapso en próximos años, antojándose insuficientes finalmente debido al crecimiento. Por ello, y a lo largo de las dos próximas décadas, se realizan distintos planes, proyectos, reformas y ampliaciones en distintos ámbitos (llegando, por fin, el metro y el tren, o la construcción de la afamada y espectacular Terminal 4).

Y así hasta nuestros días, donde el Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid-Barajas (situado en el distrito de Barajas, al norte de Madrid, pero extendiéndose por Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Paracuellos del Jarama), es el primer aeropuerto español, el cuarto de Europa y el vigésimo cuarto del mundo por número de pasajeros…

Y aquí, en la Terminal 1, se encuentra la estatua urbana a la que hago referencia. Una estatua urbana que, a pesar de las múltiples ocasiones en las que la había visto, curiosamente, ¡no tenía ninguna foto! Algo imperdonable en base a ser una estatua urbana de Madrid que cumple plenamente los «requisitos», y que además se encuentra el aeropuerto, en mi aeropuerto.

No obstante, cierto es que, a no ser que vayas en su búsqueda de forma expresa o pases por delante de ella, es complicado que te la cruces… El Viajero se encuentra situado en la T1 Llegadas (en la planta 0 a nivel de calle), y en el extremo derecho de la propia terminal, frente a las puertas del acceso a la calle (la segunda según llegamos a la terminal, a nuestra derecha), y situada entre la puerta de llegadas y un espacio de Mahoudrid ;).

Pero, a no ser que pasemos justo por aquí y este lateral, nos la podemos saltar, ya que El Viajero se encuentra sentado y tras una columna y una estructura con paneles que muestran las llegadas, por lo que puede no ser visible en ocasiones… Esperando nuestra visita, aquí se encuentra sentado nuestro amigo de bronce El Viajero; perpetuo, eterno, solitario e inmutable ante el trasiego del personal del aeropuerto y los viajeros que por aquí se suceden, pasando frente a nuestro amigo con mirada curiosa, o sentándose a su lado para hacerle compañía durante, al menos, el instante que dura sacarse una foto…

Por desgracia, he de decir que apenas tengo información de la presente estatua urbana… Como bien sabéis; escribir un post (cualquiera) requiere mucho tiempo y mucho trabajo… Requiere documentarse, información que luego es tratada y expuesta para todos vosotros, información que es necesaria y sirve como apoyo en el post (en unos más en otros menos, depende el tipo de post, en el presente post, la información es importantisima), pero es cierto que en este caso, apenas he podido encontrar información oficial de El Viajero :S. Ni con búsquedas muuuy exhaustivas, ni buscando en según que organismos, ni siquiera preguntando en persona en el propio aeropuerto… ¡Pero seguiré documentándome!

Mucha paciencia tiene nuestro amigo, mucho ha visto y mucho ha vivido… Incluyendo todas esas vidas rotas que, más allá de la ficción, representa y homenajea, dicen, nuestro amigo El Viajero… Sí, esas vidas atrapadas en un aeropuerto para las que, al contrario que para nosotros como lugar de paso, se convierten en lugar perpetuo o permanente (como las estatuas urbanas), al menos durante un tiempo… No hay que irse al cine y a la ficción, la realidad es mucho más aterradora, mucho más triste, mucho más injusta, especialmente para todos aquellos que han tenido que hacer del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas su casa y su hogar.

Sueños, objetivos, viajes… rotos, perdidos, sin cumplir…

En ocasiones son extranjeros o españoles… que acaban «surcando» las distintas terminales debido a un problema burocrático, o bien personas sin recursos, y encuentran en el aeropuerto la posibilidad de un mínimo entorno seguro donde encuentran calor, un espacio donde dormir, un espacio donde asearse, etc, viviendo en un lugar donde, generalmente, son los propios trabajadores los que les sustentan y les ayudan. Algunos han pasado días, otros semanas, otros años… Algunos han salido a pie del aeropuerto, otros han salido en ambulancia.

La estatua de bronce refleja estas vidas representando quizás a un viajero, quizás a un emigrante, quizás a un sin techo, quizás a todos ellos… Y quizás, por desgracia, se quedó varado en un lugar de paso. Lleva zapatos, pantalón (de pana), chaqueta de 3 botones, bajo la misma se adivina un jersey grueso de lana con cuello alto, y una boina en la cabeza… Su «estilo», no sé por qué, nos lleva a otras épocas, a tiempos duros y difíciles (como si ahora no lo fueran).

De complexión corpulenta, su brazo izquierdo se encuentra apoyado sobre el reposabrazos, mientras que la derecha descansa y sujeta una pequeña bolsa de viaje. Poco equipaje para un viajero, poco equipaje para aquel que no tiene nada que perder…

Sus manos y su cara evidencian que la vida no le ha tratado muy bien… Sus manos son fuertes y curtidas, mientras que su cara nos llama poderosamente la atención... Quizás no es por su poblada barba, quizás no es por su ceño fruncido y sus evidentes arrugas… Quizás sí es por su mirada; perdida, melancólica, resignada, mirando al infinito, como aquel que sabe que ya todo está perdido, que no hay vuelta atrás, que la esperanza ya se perdió. No mola, no, me produce un sentimiento de tristeza y de vacío…

No sé… tengo mucha empatía por la presente estatua urbana. Por el hecho del viajero, por el hecho del aeropuerto, por el hecho de las múltiples noches que he pasado yo en aeropuertos intentando ahorrarme un dinerillo mientras viajaba (o pagaba alojamiento o pagaba comida), por el hecho de las ocasiones que yo he ayudado o intentado ayudar mínimamente a cualquier persona que me he encontrado en la misma situación igual que me gustaría que hicieran conmigo… O, probablemente, por el hecho de que yo también fui emigrante, o lo intenté, y dejé todo por un sueño y unos objetivos que apenas pude cumplir parcialmente, y tuve que sufrir lo mío en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, tanto a la ida como a la vuelta…

En fin, ¡ánimo compañero!

Dónde está y cómo llegar: La estatua urbana se encuentra en la Terminal 1 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Las paradas de metro más cercanas son Aeropuerto T1, T2, T3, a menos de 3min andando.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

Estatuas urbanas de Madrid. Compañeros solitarios pero eternos de nuestras calles.

Información práctica y datos de interés, de las estatuas urbanas de Madrid.

En el siguiente mapa tienes indicadas las localizaciones de cada estatua urbana reseñada en el presente post, así ya las tienes situadas y el trabajo hecho (¿no me digas que no te lo pongo fácil compi?).

Este tipo de información, hablando en términos generales, no suele venir reseñada en las Guías de Viajes de Madrid, por lo que, espero, valores el trabajo que, como siempre, me ha llevado hacer el post y mostrarte la información a ti, de viajero para viajero ;). Y recuerda que toda la información que te muestro es real y experiencial, no lo olvides ;), nada de un post churrero cortito de consumo rápido escrito en 10min para Google con SEO puro y un par de párrafos con un par de fotos de información irrelevante… Esto es Viajeros al Blog, para lo citado, tienes ya muchos otros por ahí pululando…

Madrid es mi ciudad, mi capital, un increíble lugar con multitud de posibilidades y experiencias a realizar y donde no hay oportunidad para el aburrimiento, siendo una de ellas, en este caso, el recorrido por sus estatuas urbanas.

¿Qué te han parecido? ¿Conoces más estatuas urbanas en Madrid con las presentes características? ¡No olvides visitar las estatuas urbanas de Madrid en tu próxima visita! ;).

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David Vecino de la Guía

David Vecino de la Guía | Acuario y madrileño, ávido de información, conocimiento y nuevas experiencias. Maestrillo de todo, maestro de nada y profesional de mucho: turismo, protocolo, eventos, marketing, publicidad, informática, formación, terapias alternativas, etc... Cinéfilo, devorador de libros, electrónico musical, futbolero de pro y cervecero gastronómico. Viajero empedernido como mayor pasión y fin, a ratos turista. Ética, moral, valores, coherencia, y demócrata liberal conservador convencido.

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