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Día 9: Japón (Himeji: Castillo de Himeji, Monte Shosha y Engyoji con Templos Maniden, Jikido, Jogyodo y Daikodo, etc). ViajerosAlBlog.com

Día 9: Japón (Himeji: Castillo de Himeji, Monte Shosha y Engyoji con Templos Maniden, Jikido, Jogyodo y Daikodo, etc).

Visitar, qué ver y qué hacer, en Japón (Himeji, Kioto).

Día 9 – 16.05.06: Japón (Himeji: Castillo de Himeji, Monte Shosha y Engyoji con Templos Maniden, Jikido, Jogyodo y Daikodo, etc). Visitar, qué ver y qué hacer.

CRÓNICA: Día 9 – 16.05.06: Japón (Himeji, Kioto). Nuevo madrugón y corriendo a coger el shinkansen, hoy se prometía un día espectacular, muy samurái y muy budista. Tras llegar a Himeji, con fresquillo y lloviendo, nos dirigimos al Castillo de Himeji justo cuando abrían. El castillo samurái mejor conservado de Japón, es Patrimonio de la Humanidad, y un lugar increíble cargado de historia que es obligatorio a visitar en el país. Tras disfrutarlo y alucinar, volvimos a los alrededores de la Estación Central de Himeji, donde comimos y tomamos el bus hasta la última parada de la ruta, para coger el funicular y subir al Monte Shosha. El Monte y Engyoji; su complejo de templos, son el segundo centro budista más importante de Japón, y una auténtica delicia caminar por ellos, en un ambiente de silencio, paz, introspección, cultura, filosofía, religión, pensamiento… Destacando el Templo Maniden (rodeado de árboles centenarios), y el Templo Daikodo (donde se rodaron varias escenas de la película “El Último Samurái”). Tras la visita, vuelta al centro de Himeji y posteriormente shinkansen a Kioto, donde cenaremos con unas biiru.

¡Llegó el día de ir a Himeji y ver su imponente, impresionante y espectacular castillo Patrimonio de la Humanidad!; el castillo samurái mejor conservado de Japón, y, después, visitar el Monte Shosha y el Templo Engyoji; el segundo centro budista más importante de Japón. Amanecimos temprano, muy temprano jeje, ya que teníamos que coger el tren antes de las 8:30, el día estaba nublado, aunque aquí en Kioto no llovía. Nos duchamos, vestimos y fuimos camino de la estación a esperar el Shinkansen que ya anteriormente habíamos reservado. Para variar, íbamos pillados de tiempo, así que no desayunamos aquí… Una vez llegó el tren, en unos 45min llegamos a Himeji.

Aquí dentro de la estación, encontramos un pequeño “restaurante”; un puestecito, de comida rápida, y con el hambre que teníamos pues decidimos desayunar aquí y aprovechamos para ponernos las botas jeje, con un desayuno de campeones. Eso sí, el que estaba sentado a nuestro lado sí que estaba tomando el desayuno de los campeones: con una pedazo bandeja de sushi para él sólo a las 9 de la mañana jeje.

Una vez desayunamos salimos de la estación a la calle principal, la cual teníamos que seguir todo recto hasta llegar al Castillo de Himeji. Hacía fresquillo y no paraba de llover, no era una lluvia fuerte, al contrario, muy fina, pero constante… pensábamos que como el día siguiera así, nos jodería la visita al
Monte Sosha, pero bueno… era pronto, el día todavía podía levantar. Frente a la estación hay una terminal de autobuses, en la cual tendríamos que coger luego el bus hasta el funicular. También había galerías comerciales, pantallas gigantes… como en todos lados jeje. Seguimos avanzando por la avenida, intentando protegernos de la lluvia, viendo un par de estatuas en el paseo, las alcantarillas decoradas con el Castillo… hasta que ya lo vimos a lo lejos frente a nosotros, no tiene pérdida.

Antes de llegar a la explanada principal, vimos unas cuantas tiendas a nuestra izquierda, pero decidimos no entrar, era pronto para hacer compras todavía jeje. Llegamos a la explanada que está justo antes de llegar al complejo, a la derecha está el Zoo de Himeji, y había algunas clases de escolares con sus profesoras que iban a entrar. En la explanada tenían medio montado (no sabíamos si lo estaban montando o desmontando la verdad), como un escenario con sus gradas para algún tipo de evento… Continuamos acercándonos hasta llegar a la entrada, compramos las entradas y para adentro ;). Todavía llovía, pero no hacía tanto fresquillo como antes. Decidimos seguir un recorrido circular, primero visitando los jardines y los estancias laterales, para terminar visitando propiamente el castillo: la edificación principal. Todavía no había mucha gente, ya que era bastante pronto y acababan de abrir…

Nada más comenzar el recorrido ya empezamos a comprobar la “majestuosidad” de todo el complejo. Como en todos lados en Japón, los jardines impecablemente cuidados y perfectos, una maravilla… el recorrido señalizado correctamente, todo súper bien conservado, cuidado y mantenido… y ahí, en el centro, levantándose orgulloso y magnífico: el Castillo de Himeji… Lógicamente, los castillos del medievo japonés y el medievo europeo son completamente distintos, aunque sus funciones en gran parte y, como referencia principal, eran la misma… y esto es actuar como función defensiva. Aquí son de madera, no de piedra, excepto muros y demás, todo el complejo y sus pasillos son muy parecidos, para confundir al enemigo y obligarle a hacer “círculos”, muros en abanico (según los expertos, muy difíciles de escalar), puertas y entradas más bajas de lo normal para obligar al enemigo a agacharse y dificultar su ataque y defensa, etc…

Entramos por una de las estancias laterales, a la izquierda del complejo según entras. Aquí nos teníamos que quitar las zapatillas y llevarlas en la mano o en bolsas, y bien andar en calcetines o con las” zapatillas especiales” que te daban, ya que al ser de madera, no podías entrar con calzado de calle. Lógicamente había partes reconstruidas, pero, como ya dije anteriormente, está todo súper bien conservado y cuidado (por algo es Patrimonio de la Humanidad, sumado a mi listado, y el castillo mejor conservado de Japón). Largos pasillos, amplias estancias… de ved en cuando asomándonos a las ventanas para ver las interesantes vistas de Himeji y los alrededores… En ocasiones había paneles explicativos en japonés e inglés, explicándote determinados detalles de las estancias y la historia del castillo. Ya había algunos turistas por aquí, pero hasta ahora todos japoneses. Llegamos hasta el final de este recorrido y ya nos pusimos nuestras zapatillas, las otras que te ponías las dejabas en un lado, y las bolsas en otro. Aquí, y en otras zonas donde también te tenias que cambiar, había una persona que única y exclusivamente se dedicaba a “alisar” las bolsas a modo de zapatillas-calcetines que ibas dejando para seguir reutilizándolas, tanto las de las zapatillas, como las de los paraguas, muy curioso…

Volvimos a salir al exterior y continuamos el recorrido, pasando por más pasillos, puertas, muros en abanico, distintas estancias… hasta que llegamos a la torre principal, al castillo, pero decidimos no entrar todavía, sino rodearlo y ver otros patios y estancias que estaban alrededor. Después, volvimos hacia atrás y ya sí entramos. Aquí ya había bastante gente… tanto turistas japoneses como occidentales, parece que hubieran llegado todos a la vez y tooodos a la vez hubieran ido primero al castillo :(. Contando la planta principal por la que entras, el castillo son 7 plantas en total, cada planta tenía su mapita, para que supieras en cual estabas ;). La verdad es que la construcción de madera es espectacular y como ya indiqué antes, orientada a la defensa, más ejemplos: en los laterales de la mayoría de las plantas había habitáculos escondidos y camuflados, donde se escondía el personal de defensa… en la parte central del castillo, había un canal desde abajo hasta arriba, por donde se subían y bajaban armamento, comida, etc. A su vez, las escaleras eran muy estrechas, para que solo pudiera subir una persona a la vez, y con vigas de madera atravesándola de lado a lado, por lo cual tenías que agacharte para no darte con la cabeza.

En varias de las plantas, tenían mini exposiciones explicándote la historia del Castillo de Himeji, ejemplos de los distintos clanes que habían estado en el, armas, armaduras de samurái, textos de la época, etc… Hasta que por fin, llegamos a la última planta, la más pequeñita de todas, en la cual había un pequeño templo, y un libro de firmas para los visitantes, para dejar constancia de que habías estado allí (en el cual firmamos claro jeje), y un sello, para sellarte el panfleto del castillo que te dan a la entrada, indicando que has visitado un Patrimonio de la Humanidad. Las vistas desde las distintas ventanas eran espectaculares de todo el valle y de Himeji. Le pedimos a un guiri que nos sacara una foto a los dos junto con el pequeño templo, y poco después, empezamos el descenso. Lógicamente, se sube por un lado, se baja por otro, si no sería imposible jeje. Bajamos hasta otra estancia, donde hay una réplica de madera de las “vigas” con las cuales está construido el castillo; su esqueleto, y una reproducción de lo que era el Himeji del medievo y todo el complejo del Castillo de Himeji.

Una vez fuera, continuamos el recorrido, primeramente a la explanada que está en uno de los laterales del castillo, donde se pueden sacar unas interesantes fotos, y después continuando por otras estancias y salas como el “patio del suicidio”. Más pasillos, más muros de abanico, más jardines… todo precioso, hasta llegar a la salida. Había merecido la pena… es una visita totalmente imprescindible e Japón y, obviamente, en Himeji… una auténtica maravilla que ha de ser conocida y visitada. Una vez fuera, entramos en un par de tiendas donde compramos algún recuerdo y regalos, como algún llavero, reproducciones del Castillo de Himeji, un par de camisetas…

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Continuamos nuestro camino de vuelta a la zona de la estación. El día se había abierto, ya no llovía, no hacía frío y había salido tímidamente el sol :). De camino, vimos una tienda de fotografía, dedicada sólo al Castillo de Himeji, tenían fotos de todo tipo y tamaños, todas profesionales, sueltas, en packs… Nos gustaron tanto que compramos un pack de varias fotos, en papel fotográfico de alta calidad y a gran tamaño, para poder enmarcar alguna luego ;). Llegamos casi a la estación, y aquí nos metimos en las galerías comerciales para echar un vistazo a las tiendas y buscar algún sitio para comer. Después de dar una vuelta, decidimos meternos en un sitio que nos pareció que estaba bien, donde el 80% de la carta y las especialidades eran omuraisu, y como todavía no lo habíamos probado… pues ahí que entramos. Nos subieron a la planta de arriba y nos sentamos, había varias mesas ocupadas, más otras que se ocuparon rápidamente…. La carta estaba en perfecto japonés jeje, pero bueno, con las fotos no había problema… además la chica que nos atendió hablaba un poco de inglés y más o menos nos pudimos entender. La comida buenísima y unos platos enormes, yo no me terminé el mío, y eso que iba con hambre, y lo mejor: no muy caro :).

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Nuestro plan original era, después de ir al Monte Sosha, ir a Kobe, para llegar a tiempo a coger un bus turístico al lado de la estación, y recorrer la ciudad con el bus, ya que no podíamos dedicarle un día entero a la ciudad, al menos eso… Pero habíamos tardado más tiempo del previsto en el castillo y ahora comiendo… así que decidimos descartarlo, ir a Engyoji, al Monte Sosha, y luego dar alguna vuelta más por Himeji antes de volver a Kioto. En fin, nos dirigimos a la Estación de Autobuses, enfrente de la Estación Central de Himeji. De camino, recogimos publicidad que nos dieron de una tienda Gamers que, ya sabéis como es parte de la publicidad en Japón; no son folletos, sino clinex (ya podían aprender aquí…), también había un puesto de un vendedor ambulante, con collares, pulseras, etc, todo de plata (o eso parecía y decía el colega vamos, y los precios eran acordes, es decir: bastante altos…), al cual mi hermano les estuvo echando un vistazo, pero desistió de comprar nada debido a los precios. Una vez en la salida de los autobuses, enfrente de la Estación de Himeji, buscamos el número que correspondía para ir hasta el funicular, la última parada donde comienza la subida al Monte Sosha. Después de esperar 5min, llego el bus y nos montamos. Prácticamente en 2min caímos redondos del sueño que teníamos jeje, ya que es un trayecto un poco largo

Por fin, llegamos a la última parada, éramos los únicos, ya de lejos según nos acercábamos, y al ver la autopista elevada, sabía que estaba ahí por otras fotos que había visto anteriormente :). En el parking apenas había un par de coches, por lo que suponíamos que no debía haber mucha gente arriba, mejor, más tranquilidad :). Fuimos a las taquillas, compramos las entradas y esperamos al funicular. Compramos unas botellas de agua en una vending machine y en 10min llegó… Nos montamos y éramos los únicos… pero al instante llegó el imserso japonés jeje, un grupo de más de 15 personas que llegaron corriendo a toda prisa jeje.

Una vez todos montados, comenzamos la subida, mientras la chica de la empresa, iba hablando en japonés, suponemos que contando algo acerca de la historia, lo que íbamos a ver, etc… La verdad es que está bastante alto y da impresión jeje, y solo veías vegetación según ibas subiendo :). Al llegar arriba, parece que el grupo de japoneses ya tenía una visita “concertada” jeje, pues les fueron a recoger y a saludar un monje. Según el plano, había dos caminos para empezar: izquierda o derecha, una vez examinamos el mapa y nos marcamos la ruta a seguir, decidimos subir por la derecha.

¡¡¡Y qué subida!!! jeje, muy empinada en algunos tramos… Íbamos dejando a nuestra izquierda estatuas, y a nuestra derecha un paisaje espectacular de la montaña, con Himeji al fondo. Ciertamente, el complejo en sí es bastante grande, y todavía lo parece más por el mapa que te dan, en el que piensas: “joder, no veas si hay sitios para ver y rutas por donde ir” jeje, en el mapa te indica que realizar el recorrido completo y ver todo el complejo se toma unas 2 horas como mínimo, pero depende la velocidad a la que vayas y lo que te detengas en sacar fotos o sencillamente… “observar” la paz que se respiraba, nosotros tardamos bastante más de 2 horas… Aun así, fuimos a paso ligero, ¡¡¡y viendo casi el 100% de todo!!! En una pequeña tienda que había cerca del Templo Maniden, recuerdo que me compré un helado de vainilla… ¡¡¡y no veas si estaba malo!! jeje, yo creo que debían llevar ahí siglos… así que posteriormente lo tiré en una papelera xD, era incomible

No había mucha gente, apenas nos cruzamos con nadie, pero un poco más adelante nos cruzamos con un par de visitas guiadas de japos… La que supuestamente era la guía se nos acercó y se puso a hablar con nosotros en inglés. Se sorprendió cuando dijimos que éramos de España, decía que veníamos de muy lejos jeje, y aquí no suelen venir muchos turistas occidentales, ¡y menos de España! xD. También nos preguntó, y la estuvimos explicando nuestro tour por Japón, lo que habíamos visto y lo que nos quedaba por ver, y cómo ese día por la mañana habíamos visitado el Castillo de Himeji y nos estábamos alojando en Kioto, fue una charla amena de apenas unos minutos, la señora se despidió deseándonos buen viaje y continuamos nuestro camino.

Podría destacar muchos de los templos y construcciones de Engyoji, pero, por elegir, los más espectaculares son los “3 templos” (Jikido, Jogyodo y Daikodo), en éste último es donde se rodaron varias escenas de la película “El Último Samurái, y ciertamente es espectacular. Aunque para espectacular, el Templo Maniden, el más grande de todos los que hay, una grandiosa construcción de madera rodeada de árboles centenarios. Aquí, dentro, se encontraban varios monjes rezando, y había una familia de turistas occidentales visitando el templo también. Fuera, en la entrada principal, había un “palo” de madera con inscripciones en japonés, y atado con varias cintas de tela de colores, que entraban dentro del templo. Ya lo habíamos visto anteriormente, en estos tiempos donde todavía mi conocimiento de budismo era ya importante en algunos aspectos pero precario en otros, no estaba, estábamos, seguros de su significado. Y justo en ese momento, un monje salió del templo, se nos quedó mirando y vino hacia nosotros.

En un perfecto inglés, nos explicó su significado: para los japoneses, budistas en general, era “típico” abrazar el poste y acariciar las cintas de tela, que van hasta dentro del templo, hasta Buda, y pedirle un deseo a Buda (explicación general, ya que nos indicó más detalles), totalmente agradecidos por su explicación, le dimos las gracias y se marchó. Así que, lógicamente, hicimos lo que nos había explicado… y le pedimos un deseo a Buda :). Ciertamente, había lugares, zonas, que invitaban a la reflexión, a la paz, a la meditación y al pensamiento… con tanta tranquilidad, en plena naturaleza y en un entorno religioso/filosófico/forma de vida… Una maravilla y un lugar que recomiendo visitar a todo el mundo que pase por Himeji, obligatorio sin duda alguna. Estamos en uno de los lugares más importantes de Japón en lo que respecta al budismo (sin entrar en sectas o escuelas en concreto).

Ya cansados y reventados después de la visita… emprendimos vuelta al funicular, ya que si lo perdíamos deberíamos esperar al siguiente y perderíamos mucho tiempo. En nuestra vuelta, nos cruzamos con dos occidentales que iban solos, primero con un chico y después con una chica… parecía que acababan de llegar y empezaban la visita. Ya podían darse prisa, ya que después del funicular que nosotros íbamos a coger, solo había uno más de bajada… y si lo perdías te tenías que quedar ahí y era un marrón. En esta ocasión también bajamos con más japoneses y una familia de occidentales, que esperaron el autobús con nosotros para volver a la estación.

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Una vez llegamos, y viendo que por tiempo era totalmente absurdo ir a Kobe, reservamos el siguiente shinkansen para Kioto, y decidimos volver a las galerías comerciales donde estuvimos en la hora de la comida a dar una vuelta y seguir viendo tiendas y los alrededores de la estación (incluida una más que interesante tienda de videojuegos). Aquí más “capullos” no pudimos ser… ya que se nos echó el tiempo encima, y tuvimos que ir corriendo a la estación a toda leche… y justo cuando subíamos al andén, nuestro tren se iba… ¡¡¡lo habíamos perdido por tontos!!! xD, ya nos vale… ahora nos reímos, pero no veáis si nos jodió… Así que volvimos a bajar para reservar, pero el próximo shinkansen que iba directo a Kioto iba a tardar bastante… así que decidimos coger uno que iba a pasar en breve, con parada en Osaka, y ahí hacer transbordo a Kioto. Eso hicimos… esperamos, nos montamos, y en breve llegamos a la Estación de ShinOsaka, aquí nos bajamos y buscamos el andén para ir a Kioto, ya no en shinkansen, sino en tren “normal” de cercanías de JR. Es curioso ver, como en el resto de estaciones de Japón (en el caso de las escaleras mecánicas), te sitúas a la izquierda, y los que van más “rápido” suben por la derecha, y aquí en Osaka es al contrario, igual que en España, no hay quien entienda a estos japoneses xD.

Una vez llegamos a Kioto, nos dirigimos al Hotel, a dejar la mochila y las bolsas que llevábamos encima, había sido un día largo y cansado, pero impresionante… Salimos a dar una vuelta, tomar unas biirus y a cenar. Fuimos al mismo lugar que el día anterior, ya que nos había gustado bastante, y la comida era buena y barata. Entramos, subimos a la planta de arriba y no tenían mesas, así que nos dieron una mesa japonesa, de tatami y sentados en el suelo, nos hizo ilusión :D. A un lado unos salaryman cenando, y al otro, un grupito de chicos y chicas de unos 18 añitos charlando y tal. Nos pedimos de todo jeje, ya que veníamos hambrientos: gyozas, ramen, pollo rebozado, carne y judías con tofu… y por supuesto, unas cuantas Asahi ;). El aire acondicionado estaba a tope de nuevo, como en cualquier sitio en Japón, vienes sudando o con calor de la calle, en manga corta, entras aquí o en cualquier sitio y al rato estás congelado.

Día 9: Japón (Himeji: Castillo de Himeji, Monte Shosha y Engyoji con Templos Maniden, Jikido, Jogyodo y Daikodo, etc).

Una vez teníamos el buche lleno, nos volvimos al hotel, de camino cogimos unas cervezas y botellas de agua en un par de vending machines, una de ellas al lado de un parquecito junto a un colegio, al lado de nuestro alojamiento. En el parque, había unos servicios públicos abiertos… Eso en Madrid es impensable, primero que de noche hubiera unos servicios públicos abiertos en un parque, y segundo porque, si estuvieran abiertos, habría cualquier tipo de personas indeseables en el mismo, aparte de estar lleno de mierda y con pintadas por todos lados, y destrozado claro. Pero aquí estamos en Japón… las cosas se respetan…Y nada, a la habitación, cambiarse, ver la tv un rato y a dormir… Había sido un día muy largo y muy bien aprovechado, Himeji simplemente espectacular y obligatorio, al igual que el Monte Shosha y todo su complejo, un remanso de paz y pensamiento :D.

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Sobre David Vecino De La Guía

David Vecino De La Guía
David Vecino De La Guía | Acuario y madrileño, ávido de información y nuevas experiencias. Maestrillo de todo, maestro de nada y profesional de mucho: turismo, protocolo, eventos, marketing, ventas, informática, formación, terapias alternativas, filosofía, etc... Cinéfilo, devorador de libros, electrónico musical, futbolero de pro y cervecero gastronómico. Viajero empedernido, a ratos turista, como mayor pasión. Ética, moral, valores, coherencia.

7 comentarios

  1. Jeje,si,recuerdo cuando lei tu relato y comentabas lo de los "alisadores",un curro curioso jeje.Luego revisare el relato del dia por si hay algun error o algo que se me haya pasado,como lo voy escribiendo segun recuerdo…a ver si en esta semana que tengo mas tiempo termino todos los dias de una vez jeje.

    Saludos 🙂

  2. Leído el relato.

    Niño, que quieres ser de mayor?
    ·Yo, alisador de bolsas como lo es mi padre y como lo fue el padre de mi padre…

    xDDDDD

    El Mt. Shosha, un gran sitio.

    Saludos.

  3. Sólo las fotos y ya me han venido grandes recuerdos de esos sitios. Cuando pongas la crónica, ya no se que pasará, puf.

    Animo y al toro!

    Saludos.

  4. Jejeje, se lo que es currar por las noches, he currao muchas veces de noche, y ahora estoy currando de noche 😉 En fin, a ver si me pongo con los dias que faltan y termino algun puto dia jeje.

    Saludos.

  5. jajaja, es q ultimamente me han puesto a currar por las noches y se me van las neuronas, o eso o que no kiero que se acaben 🙂

  6. Wolas, 3er dia??, sera el 9!!! jeje 🙂

  7. estamos esperando ese 3 dia!!!

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