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Día 8: Japón (Kioto: Templos Kinkakuji, Ginkakuji y Nanzenji, Camino del Filosofo, Santuario Heian, Parque Maruyama, etc). ViajerosAlBlog.com

Día 8: Japón (Kioto: Templos Kinkakuji, Ginkakuji y Nanzenji, Camino del Filosofo, Santuario Heian, Parque Maruyama, etc).

Visitar, qué ver y qué hacer, en Japón (Kioto).

Día 8 – 15.05.06: Japón (Kioto: Templos Kinkakuji, Ginkakuji y Nanzenji, Camino del Filosofo, Santuario Heian, Parque Maruyama, etc). Visitar, qué ver y qué hacer.

CRÓNICA: Día 8 – 15.05.06: Japón (Kioto). Madrugamos para variar, hoy con un día soleado y calor, y tras desayunar nos fuimos a la Estación Central de Kioto, compramos el bono de 1 día y nos dirigimos en primer lugar al Kinkakuji; una auténtica maravilla visual en un entorno magnífico, y hasta arriba de gente… Una visita obligatoria en Kioto. A continuación toca visitar el Ginkakuji y su igualmente magnífico complejo, para después llegar y recorrer el tranquilo y precioso Camino del Filósofo; un agradable paseo en el Kioto más auténtico y budista. Nuestros pasos nos llevaron hasta al Templo Nanzenji y, tras comer, al espectacular y grandioso (al igual que su torii): Santuario Heian. El tiempo se nos echaba encima, y hoy tocaba colada, así que volvimos al hotel, recogimos la ropa y fuimos a una lavandería… Tras ello, localizamos un local donde, a buen precio, cenamos de forma espectacular con unas cervecitas, acabando así un gran y cultural día.

Otro día más… después de pasar nuestra primera noche en Kioto, nos levantamos prontito para variar, tras haber intentado descansar todo lo posible, que no era mucho xD, y fuimos dirección a la Terminal de Autobuses en la Estación de Kioto, de camino paramos en el 24h correspondiente a tomar nuestro desayuno habitual ;). Hacía un buen día; sol y calor para la caminata que nos esperaba jeje… Si no recuerdo mal, primero pasamos por la Oficina de Correos, que está al lado de la estación, a coger tarifas y ver el horario, ya que no habíamos encontrado ningún Fedex cerca de nuestro hotel… decidimos mirar para así poder enviar los paquetes pendientes directamente por correos, ya que el día anterior no lo habíamos podido hacer en Tokio…

Nos dirigimos a la terminal, y hoy sí, teníamos que coger el bonobús de un 1 día para viajar, ya que íbamos a estar todo el día moviéndonos en autobús… Hay un pequeño puestecito, justo en la terminal, y dentro una señora mayor, acompañada, suponíamos, por su marido. Tenían un cartel fuera con información de las paradas de autobuses, el circular y las tarjetas… La verdad es que era como un poco “cutre”, no parecía “oficial” jeje, pero bueno, no nos van a engañar xD. Según nos íbamos acercando la señora nos fichó… antes de pedirle nada, nos sacó los dos bonos, y mediante señales, nos hizo entender que era el bonobús del día completo que íbamos buscando… como todos los turistas jeje.

En fin, buscamos el bus y esperamos la cola… Llegó, nos montamos, y nos dirigimos a nuestra primera parada, que no era otra que el Kinkakuji o Pabellon de Oro. En el bus, había varios occidentales, entre ellos dos chicas… parecían nórdicas, rubias y con los mofletes colorados jeje, coincidimos en varias ocasiones a lo largo del día, íbamos realizando parcialmente la misma ruta (ruta lógica por otro lado). Nos bajamos en la parada correspondiente y seguimos la marabunta… es increíble, era Lunes, relativamente pronto, no pensábamos que iba a haber tanta gente… pero es que en Kioto tooodos los templos están petaaados de peña, era increíble… Había muchos colegios, institutos, turistas japoneses, gaijines… Y ahí estaba, nada más entrar al recinto lo puedes ver, te lo encuentras en el laguito… bello, luminoso, magnífico… precioso, todas las imágenes que había visto se quedan cortas acerca de la belleza de este templo… con razón es el más visitado de Kioto. Tuve un amago de Síndrome de Stendhal ante tal precioso entorno…

Eso sí, era casi imposible sacarse alguna foto donde no saliera nadie o con poquita gente, todos los ángulos estaban ocupados por japos jeje, teníamos que ir haciendo cola para poder sacarnos las fotos jeje. Realmente es espectacular, precioso, encuadrado en medio del estanque, viendo como se refleja en el agua, y con toda la vegetación a su alrededor perfectamente “colocada”, como en todo jardín japonés; nada está hecho al azar. Y, a pesar de la cantidad de gente que había, el entorno transmitía paz y tranquilidad… Fuimos dando la vuelta, visitando todo el complejo… al llegar a uno de los laterales del pabellón, un grupo de admiradoras japonesas (colegialas, aunque demasiado jóvenes para nosotros xD), nos pararon para hacerse una foto con nosotros, bueno… varias fotos jeje, con sus cámaras, con las nuestras… su profesor sacando todas las fotos cámara tras cámara jeje. Continuamos con la visita al complejo, hasta que llegamos a la entrada/salida de nuevo, y seguía llegando gente a saco… En fin, imperdonable no visitar el Pabellón Dorado en una visita a Kioto. Volvimos a la parada de bus para coger el siguiente, hacia la otra punta de la ciudad, nos dirigíamos al Ginkakuji o Pabellon Plateado.

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En esta ocasión, la parada del bus te dejaba más lejos, junto con nosotros se bajaron un grupo de escolares, y las dos nórdicas comentadas antes jeje. El problema es que no teníamos claro si debíamos ir a la izquierda o a la derecha… y elegimos a la izquierda, más que nada porque todo el mundo se dirigía hacia allí xD. Algo más adelante, nos paramos en un mapa de la zona que encontramos, y había algo que no nos cuadraba, pensábamos que íbamos en la dirección contraria, pero como todo el mundo se dirigía en esa dirección… pues decidimos seguir. De repente, vimos que el grupo de escolares que iban delante de nosotros, mapa en mano también, se paran y empiezan a hablar entre ellos, se dan media vuelta y empiezan a correr hacia el otro lado (iban siempre corriendo jeje, nos los cruzamos varias veces, les adelantábamos y luego al rato nos pasaban corriendo xD), nos dimos cuenta que todos íbamos en la dirección equivocada… así que vuelta atrás. Las dos chicas occidentales, creo que se dieron cuenta también, ya que todos dimos la vuelta, e hicieron lo mismo detrás de nosotros.

Llegamos a una intersección, con un camino que iba hacia arriba… ahora sí, era por ahí, ya nos habíamos situado y veíamos bastante gente subiendo… Al momento llegaron las dos chicas, y nos preguntaron si sabíamos dónde estaba el Ginkakuji, en inglés claro, indicamos que íbamos todos equivocados de camino antes jeje, y tenía que estar ahí arriba… si al fin y al cabo todos íbamos al mismo lugar jeje.

Comenzamos la subida, y cada vez más gente… colegios por todos lados (¿¡¿¡es que no tienen clase?!?! jaja, porque al igual que había colegios en excursión, también había muchos chicos jóvenes de instituto, pero por libre…), japos, algunos gaijines… Por fin llegamos, compramos la entrada y para adentro. Aunque se llame Pabellón de Plata o Plateado, no está “recubierto de plata”, ya que cuando lo construyeron, se quedaron sin pasta y no lo pudieron recubrir… pero eso no le quita un ápice de belleza, en absoluto, el templo y su complejo es igualmente una pasada… Se entra por un camino, rodeado por arbustos a los lados, impecablemente cortados, como si fuera un muro, y a la derecha, nada más entrar, hay un jardín zen de arena blanca impecablemente “rastrillada”, y enfrente, tenemos el templo…

Árboles y arbustos perfectamente colocados, situados y podados… el estanque… todo cuidado al límite, todo perfecto, rodeado de vegetación (al igual que el Kinkakuji), y por bosquecitos de bambú… Después de recorrer el complejo, y disfrutando otra vez con la belleza del paisaje, llegamos a la salida, donde nos hicimos fotos con otras fans xD, aunque también eran demasiado jóvenes para nosotros jaja.

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Fuimos bajando la calle, llena de gente, con tiendas, pequeños puestos de comida… Nosotros comeríamos más tarde, unas cervecitas para el camino y a seguir jeje. Queríamos pasar por el Templo Honen según íbamos al Camino o Paseo del Filósofo, pero callejeamos mal y nos lo saltamos :(. No obstante, llegamos justo al punto donde comienza el Paseo del Filósofo jeje, siguiendo unos carteles que había en la calle, aunque no tiene pérdida la verdad, listos para comenzar un agradable y precioso paseo de unos 30 min… A la derecha estaba el canal con pececillos jeje, íbamos pasando pequeñas casitas tradicionales, a ambos lados del camino, con puentes sobre el canal, casas de té, pequeños restaurantes… la verdad es que hubiera sido una buena idea comer por aquí, pero el tiempo apremiaba jeje.

Apenas nos cruzábamos con ninguna persona más, un paseo tranquilo, sin ruidos ni aglomeraciones (que mira que es raro). Alguna señora mayor… y también algunos turistas japos mochila y cámara en mano, sacando fotos igual que nosotros. También vimos algún fotógrafo profesional, con su trípode y su cámara cojonuda haciendo fotos del entorno, tenían pinta de ser de alguna agencia o estudio o similar.

Según recorríamos el camino, nos íbamos cruzando con carteles que indicaban más templos, pero al ser templos menores y debido al tiempo, no los visitamos lógicamente (será por templos en Kioto), nuestros objetivos eran otros :). Llegamos a una intersección, giramos a la izquierda para ir a visitar en primer lugar el Templo Nanzenji, pasado el Museo de Arte Nomura. Aquí ya empezábamos a ver más turistas de nuevo… Éste, al contrario que los dos anteriores, está en un recinto abierto, y excepto una pequeña parte del recinto, todo es disfrutable sin tener que pagar. Lo primero que vimos es la enorme “puerta” de madera, a la cual se podía subir a su planta superior. Y, a su derecha, el impresionante acueducto de la Era Meiji, era raro ver una construcción de “tipo occidental”…

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Después de un paseíto por los alrededores, dimos la vuelta para volver al cruce anterior, y, ahora sí, girar a la derecha en dirección al Santuario Heian siguiendo el mapa que teníamos. No obstante, estaba algo lejillos, y al ir callejeando no estábamos seguros si nos habíamos desviado un poquito. Así llegamos a una avenida, vimos una parada de bus y comprobamos que uno de los que paraba ahí, pasaba por el Heian… así que lo esperamos para cogerlo, total… teníamos el bonobús y así no tendríamos que andar tanto jeje.

Llegó el bus y para arriba… sabíamos el número de paradas exacta según el plano de buses, pero nos pasamos una, así que tuvimos que andar hacia atrás jeje, pero na, 5 min. Según llegábamos al Santuario Heian, empezamos a ver de nuevo más movimiento de gente, en la acera había varios puestecitos para hacer compras y una pequeña cafetería. No habíamos comido, y la verdad es que teníamos bastante hambre… Realmente, nos teníamos que haber parado a comer en otro lugar, o en el Paseo del Filosofo, algo más tradicional… pero ya que estábamos aquí, entramos. Apenas tenían unos pocos platos, todo comida rápida jeje, pero guay, unos udon y tal, y de postre un heladito y a continuar jeje.

En la avenida, casi en la entrada al santuario, había varios chicos que se ofrecían a llevarte por los alrededores, montado en el “taxi” tradicional jeje, y ¡¡además iban con las “zapatillas” de las Tortugas Ninja!! xD. Uno de ellos nos preguntó si queríamos montar, pero rechazamos la propuesta amablemente, ya que no había pasta e íbamos a visitar el Heian… Enorme e impresionante complejo, y segundo santuario shintoista más importante de Kioto. Al otro lado de la avenida, todo recto, veíamos el “megatorii” gigante jeje, al que luego iríamos.

Entramos al Heian, cuya visita y entrada es gratuita, excepto los jardines, los cuales nos hubiera gustado visitar, pero lo vimos algo caro… aparte que como mínimo nos ocuparía otra hora… así que optamos por no hacerlo, quizás a la próxima :P. Aquí en el Heian, también vimos bastantes occidentales, y después de la visita al complejo y de sacar las fotitos de rigor como es obvio, salimos a la calle… primero nos acercamos a los puestos ya reseñados antes, donde hicimos un par de compras.

Ahora sí, nos dirigimos hacia el torii gigante… cuando estábamos a punto de llegar, de repente alguien nos gritó (bueno, escuchamos un grito, no sabíamos si era para nosotros xD9, miramos hacia atrás… ¡¡¡y era el vendedor del puesto anterior, que venía corriendo hacia nosotros!!! Y nosotros flipando claro jaja, resulta que yo había comprado 3 llaveros iguales, y los había pagado lógicamente. Pero se le había olvidado meterme uno en la bolsita, y el colega se dio una carrera desde el Heian hasta el torii corriendo que venía asfixiado :O, ¡¡¡increíble!!!, eso me pasa aquí en España o/y en Madrid y olvídate, aunque le fueras luego a reclamar, anda que te lo iba a dar jeje, y vamos… ni de coña venir corriendo detrás de ti para dártelo… Una vez más, flipando con la amabilidad de los japoneses, es increíble… Lo que no sé, es cómo supo la dirección que habíamos tomado jaja. Bueno, tras las gracias y reverencias varias, estábamos bajo el megatorii… es simplemente impresionante, una vez que estas al lado ves lo tocho que es… Al lado, había un 24h, como habíamos comido poco antes, pues entramos a coger unos pinchos de yakitori con unas cervecitas, y sentaditos haciendo un merecido descanso jeje.

Poco después, reanudamos la marcha… Nuestro próximo objetivo era el Templo Chionin, que está en el Parque Maruyama y que tiene la campana más grande de Japón. “Todo recto bajando” desde donde nos encontrábamos… por desgracia, llegamos tarde, y acababan de cerrar no hacía ni 15min, así que no pudimos visitarlo :(.

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Estábamos cerca de Gion, y nos hubiera gustado ir para allá como el día anterior, para hacer algunas compras jeje, pero no nos daba tiempo… Teníamos mucha ropa sucia acumulada, y hoy tocaba lavar jeje. Seguimos caminando pasando el Parque Maruyama y llegamos a una calle “principal”, vimos una parada de bus, y aquí paraba uno de los circulares, así que decidimos cogerlo para volver a la Estación Central, el bus iba hasta arriba, pero por suerte conseguimos sentarnos e ir echando una cabezadita jeje. Una vez llegamos al destino, fuimos a nuestro alojamiento, ahí le preguntamos a Kimi, el recepcionista, dónde había una lavandería por aquí cerca, ya que teníamos que lavar ropa… nos dejó un mapita y en el mismo nos señaló dónde había una lavandería cercana, así que con las mochilas cargadas de ropa sucia, allí nos dirigimos jeje.

Estaba muy cerquita, apenas 5min andando, una lavandería muy pequeñita, apenas un pasillo. Había una secadora puesta, de una chica a tenor de la ropa interior que se veía xD. Lo había dejado secando y al rato apareció y recogió su ropa, no vimos ni entró nadie más en el rato que estuvimos ahí… No fue complicado lavar la ropa y luego secarla obviamente (a ver, lavadora y secadora, no hay que ser ingeniero), es muy sencillo y las instrucciones también estaban en inglés. Cogimos unas cervezas en una vending machine que estaba al lado para hacer más amena la espera jeje. Mientras, mi hermano se fue a una tienda de deporte que había cerca en la acera de enfrente a echar un vistzo, aunque parece ser que el 90% de lo que tenían era de béisbol… En fin, así esperamos tomando tranquilamente la cervecita y comentando el día… y una vez terminado el secado, guardamos la ropa y volvimos al hotel.

Hoy habíamos hecho mogollón de cosas ciertamente; un día a saco (para variar xD), y aun así creo que era el día que más pronto íbamos a ir a cenar sin tener que acostarnos luego a las 2 de la mañana como pronto jaja. Aunque luego siempre te acostabas más tarde… Si no recuerdo mal, de los dos equipos de Internet que tienen, pillamos uno libre, y aprovechamos para conectarnos, mirar el correo, ver si podíamos pasar las fotos, etc… Después de un ratillo con la red, salimos a buscar lugar para cenar… y después de mirar en varios sitios y dar vueltas, ya que no nos decidíamos dónde entrar, fuimos a un restaurante cerca de la estación, un edificio que hace esquina… Al lado había un pub que nos dio tentaciones para entrar luego y tomar unas copas jeje, pero mejor descansar.

El restaurante tenía dos plantas, la primera con sillas en la barra para comer, y arriba el comedor. Tenían también mesas en el suelo de tatami, pero como nos vieron cara de gaijines nos dieron mesa y silla jeje. La carta no era muy amplia ciertamente (pero más que suficiente) y tenían los platos más “típicos” y reconocibles de la gastronomía japonesa, la carta en japo… pero con los dibujos e imágenes era suficiente jeje. El restaurante estaba lleno hasta los topes; gente joven, grupitos de chicos/as, algún salarymanLa verdad es que el sitio nos encantó, y repetimos al día siguiente, la comida barata barata, y estaba todo cojonudo, nos pusimos hasta arriba: gyozas, pollo rebozado, udon, etc… Sólo un “pero”, y es que el puto aire acondicionado estaba a tope y justo encima de nosotros, ya después de un rato estábamos helados jeje.

En fin, ya cenados, nos fuimos a nuestro alojamiento, nos íbamos a haber quedado un ratito en la zona común y hacer migas con el resto de turistas y viajeros ahí congregados jeje, pero desistimos, estábamos cansados y lo mejor era irse a la habitación… Nos duchamos, vimos un rato la tv y a sobar… ¡Un gran día en esta increíble y preciosa ciudad, Kioto es una pasada! :D.

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Sobre David Vecino De La Guía

David Vecino De La Guía
David Vecino De La Guía | Acuario y madrileño, ávido de información y nuevas experiencias. Maestrillo de todo, maestro de nada y profesional de mucho: turismo, protocolo, eventos, marketing, ventas, informática, formación, terapias alternativas, filosofía, etc... Cinéfilo, devorador de libros, electrónico musical, futbolero de pro y cervecero gastronómico. Viajero empedernido, a ratos turista, como mayor pasión. Ética, moral, valores, coherencia.

2 comentarios

  1. Na, lo de las suecas (o de donde fueran), no te equivoques…no eran las "suecas" qeu estan buenas, sino las otras, las que son bajitas y rechonchas, con los mofletes coloraos jeje, asi que no nos importaba mucho 😛

    Lo del tio como vino corriendo detras de nosotros para darnos el llavero…son cosas que no se olvidan jeje.

    Saludos 🙂

  2. Lo de las suecas, imperdonable. Seguro que podiais haber seguido haciendo la misma ruta y encima bien acompañados, jeje.

    La ruta, casi como hice yo menos lo del pabellón dorado. Del Nanzenji al Heian no hay tanta distancia pero claro habia que sacarle provecho al bonobus.

    Buen relato, ni largo ni corto y con muchos detalles y anécdotas. Si es que los japos y su amabilidad…

    Con ganas de leer más.

    Saludos.

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