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Día 6: Japón (Monte Koya: meditación budista. Osaka: Escuela Adelante. Kobe: Sannomiya, Kitano, Puerto con Torre de Kobe, Earthquake Memorial, Chinatown, Center Gai con cena de buey de Kobe, etc).

Contenido estructurado del post

Visitar, qué ver y qué hacer, en Japón (Monte Koya, Osaka, Kobe).

CRÓNICA: Día 6 – 25.03.08: Japón (Monte Koya, Osaka, Kobe). Nos levantamos prontito para asistir a los rezos y meditaciones, teniendo la oportunidad de charlar brevemente con el monje. Desayunamos y nos acercaron amablemente en coche a la estación para coger el tren cremallera y volver a Osaka. Fuimos a la escuela de español Adelante, siendo recibidos amablemente por el dueño con el que compartimos café y conversación, previo a acercarnos a la cercana Kobe. Cogimos el City Loop Bus para recorrer los principales puntos de interés de la ciudad: Sannomiya, Kitano, Shin-Kobe (cerca de donde se coge el teleférico hasta las Cascadas Nunobiki), City Hall, Motomachi… hasta el Puerto, donde subimos a la Torre de Kobe, de 1963 y 108m, para disfrutar de vistas espectaculares del puerto y su entorno. A continuación, ya de noche y chispeando, visitamos el Earthquake Memorial Park (en recuerdo de las más de 6000 personas muertas en el brutal terremoto de 1995, hoy Kobe es una ciudad resurgida de sus escombros). Tras ello, visitamos el pequeño pero auténtico Chinatown para realizar algunas compras… y tocaba cenar. Tras muchas vueltas, taxi incluido, llegamos a Center Gai; repleta de tiendas, restaurantes, gente, ruido, neones, borrachos… Y acabamos en un restaurante familiar de buey de Kobe que ya estaba cerrando, y lo abrieron sólo para nosotros (¡incluso volvió el cocinero!). Pudimos disfrutar de una increíble cena con una atención privada y personalizada, comiendo y saboreando la mejor carne del mundo… Vuelta a Osaka, compra de cerveza y cena en un combini, y al hotel.

Nos levantamos prontito, despues de haber descansado y dormido realmente bien. Ufff, que frió hacía…nos vestimos, al baño a lavarse y a la meada mañanera xD, y subimos a la parte de arriba por las escaleras para ir a las oraciones de la mañana, empezaba a las 6, aunque ya llegábamos 10 minutillos tarde :S. En la parte superior del complejo, en la planta superior, había una sala bastante grande, dividida en dos… una para la “gente”; para el público en general y clientes que estuvieran alojados… para las oraciones y la meditación, donde te sentabas sobre la moqueta (y con el calentador al lado jeje), y delante de ti estaba el jefazo, el monje que realizaba los oficios (y supuesto padre del monje kid), no lo habíamos visto hasta ahora. Estaba sentado, recitando sutras y mantras budistas, de espaldas a nosotros. Él estaba en otra salita mas pequeña, con velas, incienso, imágenes de Buda, libros, un “altar”, la campana que iba golpeando, etc… Había muy poquita luz, nada mas llegar y sentarnos le oíamos pero no le veíamos jeje.

Así, sentados, escuchando al monje, con los ojos entreabiertos (o entrecerrados, que no cerrados) y meditando realizando una pequeña introspección… estuvimos hasta que terminó. Nos quedamos sentados hasta que el monje se levantó y se dio la vuelta. Supongo que no sabía que estábamos ahí, ya que en ningún momento se había dado vuelta y, al vernos, nos sonrió con una pequeña reverencia, agradecido por el hecho de que estuviéramos ahí y hubiéramos compartido con él sus oraciones y meditaciones… Le preguntamos si podíamos sacar alguna foto, nos dijo que sí, y amablemente se apartó para que lo hiciéramos.

Se lo agradecimos y, sonriendo de nuevo y muy amablemente, nos dijo que ya podíamos bajar a desayunar. Le dimos las gracias, sacamos las fotos y bajamos a desayunar ;). Reseñar también que, para variar, ¡¡¡eramos los únicos en las oraciones de la mañana!!!, ¿a nadie le interesaban?, ¿dónde estaba la gente? :O. La verdad es que es una experiencia, sin duda alguna… venir hasta el Monte Koya, visitar su increíble y magnífico entorno, empapándote de historia y de budismo… y alojarte en un templo budista y poder acudir a las oraciones y meditaciones… Para mí, debido a mi interés en el budismo y la filosofía oriental en términos generales, supone una experiencia y una gran oportunidad de aprendizaje, desarrollo y evolución… Me sentía afortunado por el hecho de estar aquí. Entiendo que a poca gente le interese todo este tema, pero yo lo recomiendo sin ninguna duda… nos hubiera gustado quedarnos aquí al menos un día más la verdad, pero esto es lo que hay jeje. Para otra ocasión quizás el Monte Hiei (y subir al Monte Fuji of course jeje).

Nada más bajar ya nos estaba esperando el monje kid, para pasar a la misma sala donde habíamos cenado anoche, para desayunar en esta ocasión. Por cierto, aquí vimos pasar por uno de los pasillos a una señora, en pijama jaja, la primera persona que veíamos en el templo, al menos sí era cierto que había alguien más alojado jaja. Desayuno vegetariano, menos cantidad que en la cena lógicamente, y más cosas “verdes”, así que yo desayuné más bien poquito. Volvimos a la habitación a recoger las cosas… parecía una leonera; todo tirado por ahí (y eso que sólo llevábamos una mochila), la mesa con todas las botellas de cerveza, etc. Con tranquilidad recogimos todo y salimos a recepción, donde nos despedimos del chico con reiteradas gracias y reverencias (no te olvidaremos compi ;)).

Salimos fuera a la entrada… el día estaba igual que ayer; solecito y sin nubes, pero con frío… Mientras nos sacábamos unas fotos en la entrada, salió una señora que, amablemente se ofreció a sacarnos ella un par de fotos. Parecía alguien del templo, como así era jeje (suponemos que era la mujer del monje). Hablaba inglés perfectamente y, como vio que ya nos íbamos, ¡¡¡se ofreció a llevarnos en su coche hasta la estación!!! Esto es amabilidad, esto es… Japón, no hay palabras la verdad… Nos ahorramos el bus, tener que esperarlo y tener que cargar con el, poco, equipaje que llevábamos. Nos llevó por la carretera que pasa por el Daimon y que reseñé el día anterior, y mientras pues hablando con ella sobre el alojamiento, el lugar, a dónde íbamos y de dónde veníamos, etc. Lógicamente, comentamos que nos había encantado el lugar, y estábamos encantados de habernos alojado en su templo :). (cosa que, por otra parte, era totalmente cierta). En apenas 5min llegamos a la estación, nos despedimos de ella, compramos los tickets, y en unos minutos ya estábamos en el tren cremallera bajando por la montaña :).

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Una vez abajo, un buen ratito en metro hasta llegar a la Estación de Osaka (donde ya “dimos de alta” el Japan Raill Pass para utilizarlo a partir de hoy, hasta el día 31), y de vuelta al hotel para realizar de nuevo el checkin (nos dieron la misma habitación, mejor, que ya la habíamos cogido cariño jeje). Al bajar pasamos por el combini que teníamos al lado a coger algo de comer y nos fuimos andando a intentar localizar la Escuela Adelante. Teóricamente y según el mapa que llevábamos y la información que tenia nos de otras personas que se habían pasado por allí, estaba cerquita y no debía ser muy difícil de localizar. Así que nos fuimos andando atravesando Umeda, cruzando las grandes avenidas por los muchos pasos elevados, hasta que llegamos a una zona de oficinas con un par de rascacielos. Se supone que estaba en la calle paralela, llevábamos el mapa de Google Maps con el punto exacto, aparte se “supone” (según lo que habían dicho otras personas), que estaba al lado de una tienda de deporte… Bien, estuvimos dando vueltas, encontramos una tienda de deporte… pero la escuela no estaba… Miramos en los edificios a los lados, ni una reseña, hasta entramos dentro y subimos mirando, pero ningún cartel ni ninguna referencia ni nada de nada. Entramos en la tienda de deporte a preguntar enseñando el mapa, pero no tenían ni idea… sólo nos dijeron que subiéramos un poco más para arriba, parece ser que cerca de otra “tienda de deporte”. En fin, allá fuimos y, efectivamente encontramos una tienda dedicada única y exclusivamente al ciclismo.

Juer, tenía que ser aquí, bueno, miramos hacia arriba y en la fachada y no había ningún cartel, en la entrada del edificio justo al lado de la tienda tampoco. En fin, el caso es que entramos al edificio y dentro si había una reseña, así que subimos a la primera planta, al final la habíamos encontrado :). Pero… ¡¡¡llegamos y estaba cerrado!!!, no sé, si era media mañana, lo mismo abrían por la tarde… Así que nada, nos fuimos de allí jodidos por la perdida de tiempo… aunque al menos ya sabíamos donde estaba para corregir las informaciones erróneas que hay por ahí. La Escuela Adelante esta en la primera planta, justo encima de la tienda de bicis, se entra por el portal de la derecha.

Volvimos calle abajo y girando a la izquierda callejeando, tal y como habíamos venido… íbamos hablando los tres precisamente de eso, de la escuela… cuando nos cruzamos con dos personas en bici; una japonesa y un occidental, que se nos quedaron mirando al pasar y oírnos hablar en español, y nosotros también a ellos. Y claro, se nos encendió el piloto jeje: ese era Alejandro, de la escuela, era español e iba en esa dirección. Así que dimos media vuelta y volvimos y, efectivamente, ahora había alguien dentro jeje. Nos abrió el propio Alejandro xD. Enseguida se dio cuenta que éramos con los que se había cruzado hace un par de minutos jeje.

Amablemente nos dijo que entráramos y nos ofreció sentarnos y un café que, agradecidamente, aceptamos :). Nos presentó a su compañera (parecía la chica de recepción) japonesa y que hablaba muy poquito español, y a otro compañero trajeadito que llegó luego. Acababan de abrir y no había ningún alumno (parece ser que llegaban después de comer), lástima… queríamos ver japonesitas estudiantes de español xD. Y nada, nos sentamos tranquilamente en el sofá con el café hablando… de dónde éramos (él es de Madrid también), qué hacíamos aquí, lo que habíamos visitado y pensábamos visitar, hablando sobre el trabajo en Japón, sobre lo que hacen ellos y sus planes de futuro, etc…

La verdad es que fue una conversión bastante amena y agradable. Ya al entrar y ver que éramos españoles se alegró, pero cuando le dijimos que éramos de Madrid se le encendieron los ojos jeje, se nota que echaba cosas de menos y agradeció enormemente nuestra visita :). Nos dijo que la legislación es muy restrictiva con los negocios de gaijines, con un montón de trabas, no le dejaban poner un cartel o la bandera de España por fuera, así que la ponía por dentro al lado de la ventana. También nos comentó que solían ir a un bar español (no se si el mismo al que fue Algogoku que, por cierto Álvaro, te recordaba :)), aunque en la misma calle un poco más abajo haciendo esquina, había un local con una bandera de España llamado “Bar Mar”. También nos comentó que había una zona al Sur de Osaka (aunque bastante lejos y que no íbamos a ir por tiempo y por el tipo de sitio), que eran apenas un par de calles, todo de garitos sospechosos y de la yakuza, con muchísima prostitución… la zona en cuestión era “Tobita” (si no recuerdo mal, y por si a alguien le interesa xD).

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En fin, nos sacamos la foto de rigor y nos despedimos, al final había merecido la pena venir :). Ahora nos dirigíamos a otra zona de Osaka, bastante lejos, al sur, en una zona totalmente residencial, con casitas pequeñas y calles estrechas y laberínticas. Íbamos aquí buscando una casa o gimnasio, de un maestro de Aikido, cuyo “encargo” nos había dejado el padre de Morche. Así que, ya que estábamos ahí, decidimos intentar acercarnos… encontramos la dirección en concreto, una casa marrón… pero nada más, la dirección era esa, pero no sabíamos si era ahí exactamente… y sin saber japonés no podíamos entender los carteles de la casa… así que nada, sacamos unas fotitos y nos piramos, que habíamos perdido bastante tiempo con esto jeje. Volvimos a la Estación de JR de Osaka (aquí comimos en un antrillo bastante cutre pero con un ramen buenísimo), para a continuación dirigirnos hasta Kobe, a la Estación de Sannomiya.

Fuimos a la Oficina de Turismo que está al lado de la estación, cogimos unos mapas y preguntamos dónde se cogía el City Loop Bus, nos indicaron dónde (enfrente, muy cerquita) y hacia allí fuimos. En apenas 5min llegó, pagamos el recorrido completo y nos montamos. No somos mucho de coger “buses turísticos”, pero obviamente en ocasiones es recomendable si no dispones de mucho tiempo en un lugar, ya que al menos consigues una visión global y puedes hacerte una idea del lugar, viendo (que no visitando), zonas y lugares que no podrías por tiempo andando o en transporte público…

El bus por dentro era todo de madera, muy chulo, así como “típico” jeje, había japoneses que cogían el bus para ir a cualquier lado sin más, no como turistas… y había turistas como nosotros (incluidos unos estadounidenses de Texas que hablaban español, y les dieron el coñazo un buen rato a Luis y Morche jeje). Con el bus primero pasamos por el Barrio de Kitano y, efectivamente como dicen, es muy occidental jeje. Había muchos guiris y escuelas de idiomas de muchos países, con casitas bajas de madera, cafés, calles estrechas, subidas y bajadas… un bonito barrio, pero que a nuestros ojos tampoco es nada llamativo. Después pasamos por la Estación de Shin-Kobe, con el mega edificio que tiene al lado. Aquí se veía el teleférico que sube a la montaña posterior donde están las Cascadas Nunobiki y el Herb Park. De todas formas nosotros seguíamos nuestro recorrido con el bus… bajando otra vez por Sannomiya, pasando por el edificio Kobe Sogo, Kobe City Hall, Kobe Da Maru, Motomachi, pasando el lado de una de las entradas al Barrio Chino, etc… hasta llegar al Puerto de Kobe, donde nos bajamos :).

Era de día, pero ya estaba anocheciendo un poquillo, así que lo primero que hicimos fue subir a la Torre de Kobe, de forma bastante curiosa y especialmente llamativa, y por todos conocida después de verla en tropecientas fotos, fue construida en 1963 y tiene 108m de altura. La vista desde la misma es brutal, con vistas de todo el puerto, y al otro lado la ciudad (con autopistas de dos niveles que van bordeando el puerto), y al fondo las montañas que rodean la ciudad…

En una de las plantas inferiores había un “café giratorio”, nos hubiéramos tomado algo, pero los precios no acompañaban jeje. Más abajo había una pequeña zona de recreativos donde, aquí sí, estuvimos un ratillo echando unas partidas… y nos bajamos, porque la verdad, no había nada más que ver o hacer aquí, la torre no tiene mucho más, y tampoco es una visita, creo yo, indispensable… pero ya que estábamos… :). Al bajar ya se había hecho completamente de noche, y chispeaba un poquito. No había absolutamente nadie en la zona, ni antes ni ahora, poca animación y gente la verdad. Aquí teníamos el espectacular edificio del Museo Marítimo de Kobe y el Meriken Park. Al otro lado el también espectacular edificio del Kobe Meriken Park Oriental Hotel, y a su lado en el puerto un barco bastante grandecito que al poco se fue (estos pijos…). Tras el hotel, continuaba el puerto y se veía el centro comercial y de ocio Mosaic, con la típica noria a su lado jeje… una visión espectacular sin duda… de noche, todo iluminado, en silencio, sin nadie alrededor…

Seguía chispeando, así que aprovechamos para cobijarnos unos minutos, comer algo que llevábamos encima y ver el Earthquake Memorial Park. Como supongo todos sabéis, en Enero de 1995, un terremoto de 7,2 en la escala de Ritcher asoló la ciudad de Kobe, matando a más de 6000 personas :(. Aquí, en este pequeñísimo “museo” al aire libre en vitrinas entre el cemento, hay restos, imágenes, audiovisuales, etc… del terremoto. Es impactante ver las imágenes de Kobe en los momentos posteriores al terremoto, más de 50.000 hogares desaparecidos, puentes derrumbados, autopistas elevadas destruidos… y ver como, 13 años después, la ciudad está levantada completamente nueva, emergida de sus cenizas y de sus escombros y, se supone que ahora sí, “preparada” para resistir mejor un terremoto de esa magnitud. Por esta superación los japoneses, y Kobe en concreto en este momento, se merecen un 10, un comportamiento ejemplar de superación

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En fin, continuamos andando en dirección Norte hasta Motomachi… aquí buscamos uno de los dos restaurantes de buey de Kobe que teníamos fichados… ¡¡¡pero nos habíamos olvidado coger los mapas!!!, así que nada, tirando de conexión móvil a Internet para buscarlo. Seguimos las indicaciones y creíamos haberlo encontrado, se parecía mucho a las fotos, aunque más pequeño, y no parecía que tuvieran buey de Kobe… Miramos por los alrededores pero no vimos ningún otro, así que entramos y preguntamos si ese era el restaurante que buscábamos, enseñándole el nombre del mismo en japo… y nos dijo que no, nos acompaño al restaurante que sí era, un poco más arriba… ¡¡¡pero que estaba cerrado!!!, pues vaya putada :(.

Así que nada, de vuelta a Motomachi y andando a Chinatown, que está bastante cerquita. Este barrio chino está recomendado como el mejor y más autentico de Japón por diversas guías de viajes, por delante del de Yokohama. Aun así nos lo imaginábamos “más grande”, apenas son dos calles paralelas y otras dos perpendiculares, con 4 visibles entradas principales con sus correspondientes “gates”. Eso sí, aquí había movimiento jeje, un buen aperitivo a lo que nos esperaba ya posteriormente en Hong Kong; gente por la calle comiendo, tenderetes de dim sum por todos lados, ruido, colorido… una pequeña porción de China en Japón :).

Había bastantes tiendas de regalos, donde compramos varias cosillas, además tenían muchos productos típicos y artesanales chinos que no son fáciles de encontrar (como muchos objetos relacionados con el taoísmo y el feng shui), y una tienda dedicada a Bruce Lee jeje. la placita principal era bastante curiosa, rodeada por faroles amarillos y estatuas representando los animales del zodiaco chino, en el centro una pequeña construcción imitando un pequeño templo chino, con bancos para sentarse… Y alrededor de la plaza varios restaurantes… Uno de ellos hacía esquina subiendo unas escaleras, debía ser un buen restaurante o/y caro, ya que había bastante gente entrando, muchos trajeadillos y demás.

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Después del rato que estuvimos aquí, decidimos ir a “intentar” cenar jeje, habíamos aguantado el no comer nada en el barrio chino… ¡¡¡hoy era el día del buey de Kobe!!! Bueno, fuimos a buscar el otro restaurante que teníamos fichado, ya cerca de Sannomiya. El caso es que, aun con el mapa, no lo teníamos nada claro, dimos varias vueltas por la zona, incluso separándonos y mirando por las calles (pasé por una calle detrás de la estación, digna de ser vista jeje, súper estrecha llena de gente y tenderetes en la calle donde no había quién se moviera), preguntamos a un taxista y nos indicó “más o menos” pero ni idea (bueno, yo creo que sinceramente pasó de nosotros xD), incluso quisimos coger otro taxi y pasó de nosotros mientras nos decía que estaba cerca (ya, cerca, ¿pero dónde?), en fin… Bueno, al final cogimos otro taxi y le dimos la dirección, el tío se puso a dar vueltas, buscando, mirando el mapa, la dirección, pero vamos, parecía no enterarse de nada… pasamos dos veces por el mismo sitio, etc… Joder, ¡qué pasa con los taxistas japoneses, no se empapan de nada! Y para variar, entró en funcionamiento la Ley de Murphy: nuestros móviles ya no daban para más, nos quedamos sin batería, no podíamos volver a enseñarle la dirección ni el mapa al taxista :(.

El caso es que estábamos dando vueltas por la zona, entrando en el Center Gai. Toda esta zona estaba a reventar de gente, nos recordaba a Shibuya: restaurantes y tiendas por todos lados, gente borracha tirada por las calles, neones y luces a saco… Al final ya cansados le dijimos al taxista que nos bajábamos aquí, ya nos buscaríamos la vida.. aún así nos dejó al lado de un edificio y nos dijo que ahí arriba “había un restaurante muy bueno”. En fin, pagamos, nos bajamos y nos pusimos a buscar. El que teníamos previsto tampoco iba a poder ser :(. Fuimos a otro que habíamos visto un poco más atrás al pasar con el taxi, pero era caro y cutre.

Continuamos mirando los carteles de todos los edificios, mirando los restaurantes de buey de Kobe (la zona estaba repleta de ellos). Unos estaban cerrados, otros eran muy caros, otros no nos “molaban”… recuerdo que en una de los edificios nos equivocamos de botón de planta al subir, y nada más abrirse la puerta del ascensor (era la entrada a un garito de, a priori, prostitución), nos encontramos con un local en diseño rojo con varias chicas impresionantes vestidas con el mismo color… con vestiditos muy cortitos y escotes muy generosos. No sabíamos si entrar o bajar jajaja, casi se lanzan a por nosotros jeje, le dimos rápido al botón para bajar, pidiendo perdón y diciendo que nos habíamos equivocado, no queríamos acabar en otro lugar “no recomendable” como ya nos pasó hace unos días xDDD.

En fin, ya casi cuando habíamos perdido toda esperanza… llegamos a otro restaurante en una planta alta de otro edificio… nos atendió una chica súper maja, muy guapa, pero nos dijo que ya estaban cerrando… vaya tela :(. Pero nos dijo que esperáramos un momento… fue adentro a hablar, nosotros esperando fuera… luego volvió y nos preguntó que si eramos 3 y qué es lo que queríamos cenar. La contestamos y se volvió a ir, vino una señora mayor (pero mayor mayor jeje, con sus cerca de 90 años fijo), nos dijo que estaba cerrado pero que esperáramos… o algo así vamos, porque no la entendíamos, y nosotros ahí parados esperando sin saber qué hacer jaja.

Y de repente, un poco de suerte jeje, y vaya suerte. La chica nos dijo que pasáramos, que ya estaba cerrado y estaban limpiando, pero que lo abrían para nosotros… Y claro, ¡¡¡no nos lo podíamos creer!!!, en España esto no pasa ni de coña, algo totalmente inviable… Sinceramente yo creo que “ayudó” la cara de hambre que llevábamos y de desesperación por no encontrar un puto restaurante para cenar en condiciones el plato en cuestión jaja.

Nos hizo sentar en la barra, frente a las planchas (donde cocinan delante de ti), ya que las mesas con vistas ya estaban limpias y colocadas. Morche mientras, dejó cargando el móvil en un enchufe. Pero lo más fuerte de todo… ¡¡¡es que el cocinero ya se había ido, y le habían llamado para que volviera!!!, ¡¡¡y al llegar nos pidió perdón por la tardanza!!! Increíble, nosotros flipando… Realmente, y a pesar de las eternas gracias, nos estábamos sintiendo un poco incómodos en este momento, no queríamos molestar a nadie, y así se lo hacíamos saber, pero ya sentados y con el cocinero, cómo nos íbamos a ir…

Nos sentamos en la barra en los taburetes frente a la plancha como indicaba, vino la señora mayor y nos sacó los filetacos de buey de 150gr que nos íbamos a comer. Te los muestra para que veas lo que te van a cocinar y que des el visto bueno, así tal cual. Aparte, ves como obviamente no están ni han sido congelados, solo “mantenidos”, nos dio a entender que eran “recientes”, de esta misma tarde… el caso es que solo veíamos “calidad”, a la cual estábamos deseando pegarle el mordisco. La chica nos puso unos mandiles, las cervezas y los platos. El cocinero preparó la plancha y comenzó su trabajo…

La verdad es que el restaurante era pequeñito, todo muy familiar y cercano… creo que había merecido la pena, no podíamos haber encontrado un lugar mejor jeje, y ¡¡¡sólo nosotros con atención personalizada!!!, nunca me había pasado algo así… el restaurante abierto y trabajando sólo para nosotros… El cocinero perdía un poquito de aceite jeje, o esa era nuestra impresión, era súper profesional, cómo cocinaba el tío… Aparte hablaba inglés muy bien y fue posible mantener algunas breves conversaciones con él, incluso nos iba explicando paso a paso la preparación del plato en cuestión; la forma de cortar y cocinar la carne, la salsa que echaba cómo era y de qué estaba compuesta, etc. Y bueno, ahí teníamos nuestro platito preparado, con los trocitos de buey, verdurita, patatas, etc…

El buey de Kobe, o ternera de Kobe, se refiere en concreto a la raza wagyu, una raza y “marca registrada” original de Japón con unas características muy concretas… Ciertamente famosa al ser considerada “la mejor carne del mundo” (y doy total fe de ello), por su calidad y características, por su tratamiento y cómo se “cuida” a los animales: escuchan música clásica, se es alimenta con cerveza, reciben masajes, etc… La carne ya es famosa en todo el mundo, aunque obviamente en otros lugares, o en España, no estás comiendo como tal “buey de Kobe” de Japón… sino que estás comiendo waguy (no originario de Japón, sino tratado en granjas locales), tratado, supuestamente, de forma similar a cómo se realiza en Japón. El “auténtico y original”, sólo le puedes comer en Japón… Y créeme, la diferencia se nota

Yo soy más de carne blanca, y la carne roja me gusta muy hecha, sólo ver algo rojo o con “sangre” en la carne me da asquito y no me la como ni de coña. También, todos conocemos la “categoría” de la carne argentina (de la buena carne argentina, no de la mierda que te venden como tal en muchos restaurantes). El buey de Kobe está considerada la mejor del mundo como indicaba… para algunos, para otros es la argentina jeje. Hoy íbamos a salir de dudas, aunque yo ya estaba preconvencido de antemano jeje. No obstante, tanto Morche como mi hermano (que es buen catador de carne y le encanta), tenían que dar su opinión :).

Fue meternos el primer trozo en la boca y… sin palabras, literalmente jeje, nos quedamos los tres callados, mirándonos, masticando y saboreando… Increíble, impresionante, espectacular… cualquier calificativo se quedaba corto, ¡¡¡que buena que estaba, qué tierna, qué sabor!!! Me acuerdo ahora y salivo sólo de pensarlo xD. Sin duda, la mejor carne que hemos probado en nuestra vida, los tres pensamos igual, en serio: impresionantemente buena. Tierna, sin un gramo de grasa, sin nervios… aunque claro, si les dan masajes y escuchan música clásica, como para que tenga nervios la carne jeje.

Una de las mejores cenas que he tenido en mi vida, tanto por la comida en sí, como por la compañía con mi hermano Luis y Morche, como por el local, la gente que nos atendió y su atención hacia nosotros… Una experiencia inolvidable, sin duda.

Comimos como reyes, y pagamos como currantes jejeje, porque lógicamente no fue barato (sinceramente, es que ni me acuerdo lo que pagamos, nos dio exactamente igual…), aunque no tan caro como otros precios que habíamos visto anteriormente por la zona buscando… Eso sí, nos hubiéramos comido otro la verdad jeje, no porque no estuviéramos llenos, si no por lo bueno que estaba obviamente jeje (no se tiene esta oportunidad todos los días), pero ya no había más dinero… En fin, según estábamos comiendo el postre, y el cocinero ya se había vuelto a ir y estaban recogiendo de nuevo todo jeje, la chica y la señora mayor (que resultó ser su abuela), hablaron un ratillo con nosotros…

De dónde éramos y esas cosas. La abuela se sorprendió cuando escuchó que éramos de Madrid, y nos contó (bueno, nos traducía su nieta jeje), que ella había estado en España de vacaciones, y Madrid era lo que más le gusto en todos los sentidos, especialmente por su cultura, su patrimonio y lo abierta y cercana que era la gente, especialmente respecto a “otras ciudades” (faltaría más :)), eso sí… hacía casi 30 años que había estado aquí jeje (bueno, todo seguía igual respecto a lo que nos había dicho ;)). Yo por mi parte le di mi mail a la chica (aunque no me ha escrito :(), y luego ella nos explicó que su abuela buscaba novio, que nosotros éramos muy guapos, y mientras la abuela se partía de risa xD. En fin, gente súper agradable, al final nos sacamos unas fotitos con ellas :). Lo que se me olvidó (hay que joderse, no veas cómo me arrepiento), fue de coger alguna tarjeta o/y haber apuntado el nombre del restaurante… no saqué ni una foto al mismo siquiera… Así ni puedo hacer una review del mismo ni recomendarlo :(. En fin, qué se le va a hacer…

Día 6: Japón (Monte Koya: meditación budista. Osaka: Escuela Adelante. Kobe: Sannomiya, Kitano, Puerto con Torre de Kobe, Earthquake Memorial, Chinatown, Center Gai con cena de buey de Kobe, etc).
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Ya comiditos, estuvimos a punto de quedarnos por la zona a tomar algo, que como ya dije estaba a reventar de gente, pero ya se hacía algo tarde, teníamos que volver a Osaka (aunque está al ladito), y mañana también tocaba madrugar. Así que decidimos ir a la estación, tren hasta Osaka y vuelta a Umeda. Aun así nos dimos una vuelta por la zona, cogimos unas birras en el combini y al hotel. Poco más, lo de siempre; ver la tv, un ratito Internet, ducharse y a sobar… tarde como siempre (ya casi a las 3 de la mañana para variar), nuestro 6º día en Japón y apenas habíamos dormido (excepto ayer) 4 ó 5 horas al día si acaso. Un buen día con una gran finalización…

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Sobre David Vecino De La Guía

David Vecino De La Guía
David Vecino De La Guía | Acuario y madrileño, ávido de información y nuevas experiencias. Maestrillo de todo, maestro de nada y profesional de mucho: turismo, protocolo, eventos, marketing, ventas, informática, formación, terapias alternativas, filosofía, etc... Cinéfilo, devorador de libros, electrónico musical, futbolero de pro y cervecero gastronómico. Viajero empedernido, a ratos turista, como mayor pasión. Ética, moral, valores, coherencia.

2 comentarios

  1. Pues si,te nombramos hablando de otros españoles de portaljapon y te recordaba 🙂

    Y si tio, lo del restaurante fue una pasada, que te lo abran para ti y llamen de nuevo al cocinero…Estas cosas solo pasan alli.

    Que ganas de volver si jeje 😉

  2. Buenisima cronica, David.

    Me ha gustado que se acordara Alejandro de mi pero mas si cierta alumna se acordara, jejejeje…

    Y lo del restaurante de Kobe, que pasada, como siempre, de lo mejor, un 10 a esas personas, la abuela, la nieta, etc…

    Que ganas de volver mas veces por ahi, ainss…

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