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Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). ViajerosAlBlog.com

Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc).

Día 21 – 18.10.10: Camboya (Siem Reap Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Visitar, qué ver y qué hacer.

CRÓNICA: Día 21 – 18.10.10: Camboya (Siem Reap): Me quedé sobando debido al importante cansancio que llevaba encima tras 21 días de viaje, por lo que cambié los planes del día… Tras levantarme, la calle me recibió con una humedad y polución brutal, y un agobio de conductores de tuktuks. Tras hablar con uno y apalabrar precios para hoy, me dispuse a realizar la ruta por Siem Reap: Wat Kaseram, Wat Thmei (killing field con estupa repleta de huesos humanos del genocidio comunista de Pol Pot, obligatorio a visitar), Museo Nacional, Residencia Real (utilizado por el Rey de Camboya en sus estancias en Siem Reap), Jardín Real y Jardín del Loto (de estilo europeo), Prasat Preah Ang Charm, Wat Bo (templo más importante, aunque sucio, de Siem Reap, s. XVIII), Wat Dam Nak (instituto de promoción de la cultura khmer y budismo theravada), etc. Tras desechar otras visitas en la ciudad por tiempo, pasta, interés o estar ya cerrados. Me acerqué a la zona comercial y de ocio y restauración, callejeando por diferentes mercadillos hasta Bar Street (con mucha animación y cerveza muy barata). Tras cenar en un restaurante de deliciosa cocina khmer y camboyana, me “acoplé” a unos turistas españoles y acabamos de conversación y cañas hasta las tantas…

Sonó el despertador… de noche todavía, no había amanecido… estaba total y simplemente reventado. En ese momento supe que hoy, muy a mi pesar, no iba a visitar Angkor, ya que lo único que quería, y necesitaba, era seguir sobando. Estaba hecho polvo y los 21 días que ya llevaba dando vueltas y moviéndome sin parar pasaban factura, mi pie derecho estaba jodidillo y mi cuerpo me pedía encarecidamente quedarme en la cama… Y así lo hice, mi cuerpo y mi mente desconectaron totalmente, apagué la alarma y me quedé sobando, descansando y remoloneando en la espectacular cama que tenía para mí solito. El plan que tenía pensado para visitar Angkor en 3 días parece que se iba al traste en parte, y la “X” marcada en el mapa debería esperar al menos un día más.

Así pasaron varias horas… hasta que me volví a despertar y dije “bueno, vamos a intentar levantarnos” xD. Eché un vistazo a Internet, me vestí y preparé toda la ropa que tenía que lavar… que ya tocaba, apenas tenía un par de mudas para ponerme y, aprovechando que en el hotel tenían lavandería a un precio asequible (unos 10$ toda la maleta), pues era el momento de hacer la colada. Bajé a recepción, entregué la ropa (zapatillas incluidas), intercambié unas palabras con el recepcionista que había ahora y la chica de la tienda del hotel (que claro, quería que comprara algo) y me dispuse a comenzar mi día, por fin, en Camboya, en Siem Reap.

Camboya es un país de amplia, interesante, orgullosa y aterradora historia. Un país con un aura mágica, morada de dioses, lugar que fue tanto un Imperio como lugar del terror mas inhumano. Del s.I al s.VI la actual Camboya pertenecía al reino de Funan… con el tiempo varios reinos se unieron formando el Imperio Khmer, el más “poderoso” en toda la historia del Sudeste Asiático. Este Imperio comenzó en el año 802, influido sobremanera por la cultura e idioma de la India, centro neurálgico en la zona a nivel cultural aquel momento, y se estableció la capital en Angkor. Durante siglos fue dominador absoluto en toda esta zona asiática, hasta que en el año 1432 el Reino Tailandés, tras décadas de asedio, consiguió conquistar y saquear Angkor. Los Khmer trasladaron la capital a Phnom Penh (actual capital), pero ya era tarde y las arremetidas continuas de los tailandeses y vietnamitas estuvieron a punto de saquear y destruir también la ciudad de forma completa en varias ocasiones, y “extinguir” por completo la actual Camboya. En 1594 los tailandeses conquistaron finalmente Camboya, marcando la caída del que había sido el Imperio dominante durante varios siglos.

Llegaron los gabachos… y en 1864 Camboya fue convertida en un protectorado francés, como parte de la Indochina francesa junto con Vietnam y Laos, hasta la independencia del país en 1953. Durante este periodo los franceses apenas invirtieron en el país, más preocupados de la vecina Vietnam, lo que volvió dejar el país muy atrasado en muchos sentidos respecto a varios de sus vecinos…

Y llegó la época más terrible y oscura del país en su historia, y una de las más terribles en la historia de la humanidad moderna. A finales de los ’60 Camboya se vio inmersa en el conflicto bélico de Vietnam, tras ataques por parte de EEUU y los vietnamitas del sur contra los comunistas y el vietcong asentados en Camboya… la capital del país cayó en manos del Khmer Rojo en 1975, cuyo líder era Pol Pot (sí, uno de esos “libertadores” que tanto gustan y tantas pasiones levantan como ejemplo a seguir de “comunistas” varios en nuestro país). Comenzó el genocidio camboyano.

Pol Pot instauró una de las más sanguinarias dictaduras, comunista maoísta, de la historia, masacrando, exterminado y asesinando a cualquiera que considerara una amenaza para el régimen y sus ideas (lo de siempre, comunismo puro vamos; no me gusta lo que eres ni lo que piensas, así que te extermino): intelectuales, mujeres, niños, extranjeros, minorías étnicas y grupos religiosos, cualquiera que usara gafas o alzara mínimamente la voz era torturado hasta la muerte o ejecutado sin mayor contemplación. A esto había que sumar hambrunas y enfermedades, lo que provocó que, aproximadamente, entre 1975 y 1980 murieran 3 millones de personas. Como consecuencia, tenemos una de las dictaduras más horribles y vomitivas de la historia de la humanidad. Atroz y terrible, simplemente… no hay palabras.

En Diciembre de 1978 Vietnam invadió el país, derrocando al régimen y controlando la capital, pero no gran parte del país. Durante la década de los ’80, el gobierno comunista depuesto mantuvo una guerra de guerrillas por todo el país contra el “nuevo” Gobierno de Phnom Penh, provocando la hambruna citada anteriormente, parecía no haber un fin…

Hasta que en 1991 ambas partes, bajo el amparo de la ONU, llegaron a un “acuerdo de paz” por el cual se celebrarían elecciones en 1993 y se establecería una nueva Constitución bajo el amparo de la restaurada monarquía. No obstante, los años siguientes fueron convulsos, incluyendo un golpe de estado en 1997, hasta que se constituyó un Gobierno “de garantías”, tanto a nivel nacional como internacional.

En 1998 Pol Pot murió, pero muchos de los partícipes en las masacres genocidas habían ido siendo capturados poco a poco (otros muchos desertaron), y fueron juzgados en el tribunal creado para tal efecto por la ONU y Camboya.

La realidad actual Camboyana, simple, real y sinceramente, no es mucho mejor… y, como yo no lo explicaría mejor, simplemente os dejo unas líneas de la Lonely Planet para tal efecto: “La democracia en Camboya es poco más que una pura apariencia. Hay elecciones cada cinco años, pero el PPC sigue controlando el ejército, la policía, el funcionarado y el poder judicial. […] En Camboya la corrupción se ha convertido en algo habitual. La democracia se ha visto reemplazada por la cleptocracia.”

A pesar de todo, el país, poco a poco, muy poco a poco, se sostiene y van avanzando gracias a inversiones extranjeras y al importante y creciente turismo en el país. No obstante sigue siendo un país en vías de desarrollo, extremadamente pobre, inseguro en muchas zonas y plagado de minas antipersona que matan y mutilan cada año a decenas y decenas de personas :(.

El país comparte frontera con Tailandia, Laos y Vietnam, con un clima variado dependiendo de la zona aunque con la siempre obvia humedad. Más de un 20% del país se encuentra protegido debido a su riqueza natural y cultural. El 90% de la población es jemer, el jemer es el idioma oficial y, como el resto de sus vecinos en el sudeste asiático (no hablo de Malasia o Indonesia por ej) la religión mayoritaria, como no podía ser de otra forma y me alegro por ello, es el budismo theravada… del cual ahora no voy a hablar ya que me extendería enormemente.

Es una lástima no haber tenido más tiempo ni dinero para poder visitar el país, ya que, quieras que no al visitar “solo” Siem Reap y Angkor (siendo el punto más turístico del país) te quedas con una imagen del país algo sesgada pero igualmente “suficiente” (mínima al menos) para hacerte una gran idea del mismo, quizás en otra ocasión… ya que me quedé con ganas de visitar, como mínimo, la capital, Phnom Penh, y el río Mekong :(.

Bueno… Siem Reap, la ciudad donde me encontraba en este momento y lugar más visitado de Camboya al ser la entrada a Angkor. El “esplendor” de Siem Reap se debe al antiguo esplendor de Angkor, y Siem Reap ha crecido a su sombra… Siem Reap hoy por hoy es la base de Angkor y punto de partida y estancia para todo visitante.

Realmente no ha sido hasta años recientes cuando la ciudad ha comenzado a despegar y aprovechar el obvio y enorme potencial turístico del que dispone. Así, se han ido construyendo más y más hoteles y complejos turísticos de primer nivel, chalets y segundas residencias para tanto la clase alta camboyana como para turistas e inversores extranjeros. Es una ciudad en toda regla, con 160.000 habitantes y presenta el nivel de seguridad más alto en Camboya… realmente, manteniendo las precauciones básicas y sin salir a la periferia, puedes andar de forma tranquila tú solo tanto por el día como por la noche… sólo tendrás que aguantar continuamente a los “pesados” vendedores y tuktuks… ;).

Obviamente, a pesar de ser una ciudad “creada” por y para el turismo… esto es Camboya. Es decir: calles inexistentes llenas de polvo, asfalto lleno de boquetes, caos de tráfico y humano por todos lados, gente extraña, muchísima gente pobre y sin techo por las calles, perros callejeros por todos lados (algunos peligrosos, ten cuidado), tuktuks por todos lados, agobio constante al ser un dólar andante, suciedad y basura… junto con hostales para perroflautas, hoteles de lujo, restaurantes, garitos de marcha, cajeros, pequeños supermercados… y mercadillos de todo tipo… Sudeste Asiático en estado puro, me encanta xD.

Y aquí estaba yo… saliendo del Hotel, travesando la pequeña calle sin asfaltar llena de barro y piedras a la que da mi alojamiento y saliendo a la calle principal. Me detuve durante unos segundos mirando a mi alrededor. Tuktuks y gente por todos lados en el caos que citaba antes… pero, como ocurre en estos países, era un “caos con orden” jeje. De inmediato recibí una bofetada en la cara mezcla de humedad bestial y polución brutal, mi mente se trasladó durante un breve segundo a Bangkok, y sí, digo un breve segundo, ya que fue aparecer en la calle y ya se me acercaron tropecientos conductores preguntándome si quería ir a algún lado y tal. Comenzaba rápido el agobio jeje, suerte que soy una persona paciente en este sentido e igualmente me los quito rápido de encima, hay gente que esto lo lleva súper mal (y ya veréis en Angkor xD).

No obstante… sí tenía que coger un conductor… Había decidido sobre la marcha visitar la ciudad de Siem Reap el resto del día, ya que hoy era ya inviable ir a Angkor como expliqué al principio de la crónica. No hay muchas atracciones turísticas y culturales en la ciudad, pero sí las suficientes para mantenerte ocupado, como mínimo mínimo, medio día ;). Hora de comer, pero la verdad es que no tenía hambre… llevaba agua (indispensable, ya que el calor y la humedad es bestial y no vas a parar de sudar) y algo de picar que traía de Corea (patatas básicamente xD), así que no había tiempo que perder jeje. Rechacé a varios conductores, y cuando se fueron… vino otro él solo a preguntarme si quería ir a algún lado. El hecho de que no viniera como el resto de buitres fue un punto a favor, además era un chico joven que “parecía majo”, llamado Phanny, así que le di la oportunidad. Debéis tener en cuenta que, como suele ocurrir, el primer conductor que cojas… va a ser el primero y el único jeje, ya que lo normal es que, si no hay ningún “problema”, sigas con él todos los días (como así fue mi caso).

Pues nada, arreglamos un precio para los destinos a los que me iba llevar y me monté en el tuktuk (6$ si no recuerdo mal). Recordemos que los tuktuk de Camboya no son los mismos que los de Tailandia o los de otros países asiáticos, americanos o europeos, hay un montón de tipos distintos de “rickshaws”, pero todos comparten tres cosas: un medio de transporte barato, un medio de transporte típico que siempre hay que probar y, eso sí, contaminante como pocos. Ya sabes que al ir en tuktuk, al igual que en moto, en Asia concretamente, te tragas toda la polución a tu alrededor y la que suelta el tuktuk delante de ti jeje… por lo que si vas con gafas de sol y algún tipo de pañuelo como el kroma pues mejor jeje. El kroma es el típico pañuelo camboyano usado para, entre otras muchas cosas, protegerse del sol y la polución… Indicar también que por una ley reciente, todos los conductores de tuktuk en Camboya deben estar registrados (teóricamente ya no se funciona de forma “ilegal”), por lo que cada uno tiene un número de conductor visible en los obligatorios casco y chaleco, para ser fácilmente identificables :).

Bien, el primer destino era el Wat Kaseram, al lado de la Nacional 6 y al que llegamos en menos de 10min. Durante el trayecto pude comprobar por vez primera en Camboya el infernal tráfico existente jeje; hay carreteras de tierra, otras asfaltadas en condiciones y otras asfaltadas con boquetes como una huella de Godzilla. El tráfico es un infierno, todo tuktuks y motos (con entre 1-5 pasajeros, incluyendo niños pequeños), apenas veías algún coche suelto que claro, era el rey jeje. Las normas de tráfico son inexistentes, tú sabes que conduces por la derecha y ya está jeje, aunque claro… cada sentido tiene un único carril pero puede haber una… o cuatro filas de vehículos, los adelantamientos son según la ley del más fuerte y el más rápido, echándose los demás al arcén (si lo hubiere) y utilizando el claxon para indicar que vas a adelantar y demás. Parece caótico, pero todo funciona correctamente dentro de su caótico orden establecido ;). En fin, esto es lo normal en el Sudeste Asiático, caos funcionando correctamente… y mola ;).

A mi alrededor en mi trayecto y según te vas alejando del centro, hay más carreteras en mal estado, solares a medio construir, hoteles de lujo “ahí en medio”, algunas tiendas y pequeños centros comerciales totalmente abandonados que tuvieron su momento de esplendor y, algunos de los cuales, vuelven a abrir en “temporada alta” para cerrar el resto del año… Lo normal vamos.

Llegamos al templo, construido en los ’70 del siglo pasado, importante lugar de peregrinaje donde acuden los devotos para los rezos y ofrecimiento de comida a los antepasados y los monjes. Apenes me di una vueltecita por aquí para después dirigirme a mi siguiente destino: el Wat Thmei.

Este templo es un lugar que debe ser visitado por todos… Un lugar para el recuerdo y la autocrítica del ser humano, un lugar para comprobar como, por una parte el ser humano es el arma más creativa y bondadosa de la Tierra y por otra, el mal puro y arma más destructiva jamás creada, un arma llena de odio y terror.

El Wat Thmei es el “killing field” de Siem Reap, en cuyo centro podemos encontrar una estupa; un tipo de construcción típica, por ejemplo, del budismo theravada y el jainismo, destinada a contener reliquias, habitualmente, funerarias. Esta estupa central tiene un amplio cristal que deja ver su interior. Interior que consta de huesos y calaveras de víctimas de la dictadura comunista de Pol Pot y recogidos y recopilados a lo largo de los años por la población. Una muestra infame del terror humano y el genocidio más sanguinario y horroroso… no olvidemos.

Había leído que, al ser un lugar de paso para ir a Angkor, suele estar lleno de turistas y grupos organizados… pero, por suerte, no había absolutamente nadie… sólo algunos monjes y algunos niños curiosos. El complejo, sin ser enorme, es grandecito, por lo que merece la pena tomarse su tiempo aquí tranquilamente dando una vuelta por los alrededores y sacando fotillos. La verdad es que el recinto está muy limpio y muy bien cuidado, al contrario que otros que veré más adelante… Podemos entrar dentro del monasterio budista y perdernos por los pasillos del “cementerio”, el cual, con los cientos de nombres inscritos en la llamativa piedra azul esperanza, nos insta a imaginar y esperanzar un mundo mejor

En fin, un lugar que, sin duda, merece la pena ser visitado en Siem Reap.

Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc).

La siguiente parada fue el Museo Nacional de Siem Reap, el cual Phanny me había indicado que “algunos días” es gratis… mucho me extrañaba a mí eso, la guía de viaje de Camboya que llevaba no indicaba nada al respecto. Y, efectivamente, había que pagar 20$ de entrada más 2$ por la cámara si querías tomar fotos… Un precio muy abusivo comparándolo con los precios para poder visitar Angkor. Por lo tanto, aunque me hubiera gustado visitarlo, decidí dejarlo pasar y simplemente tomé unas fotos por el exterior.

Mi siguiente destino estaba muy cerquita: la Residencia Real, Jardín Real y Jardín del Loto. Toda esta zona es muy agradable para el turista, ya que está todo muy bien cuidado (incluyendo los jardines y las flores, algunas un tanto marchitas por el sol), relativamente limpia, sin apenas gente y te permite un pequeño descanso en tu visita a la ciudad, puedes tirarte o simplemente sentarte un ratito en el césped… cosa que hice ya que necesitaba estar hidratándome continuamente y hacer alguna pequeña parada en ocasiones, ya que la humedad y el calor era tremendo. Es curioso también como, a pesar de estar rodeado de construcciones estilo camboyanas, el “aire” que se respiraba a tu alrededor era muy europeo, muy colonial.

A un lado tenía frente a mí la Residencia Real, lugar que utiliza el Rey de Camboya en sus visitas a la ciudad, al otro lado dos jardines pegados formando uno sólo donde encontramos diversos tipos de flores y árboles, senderos de piedra, fuentes con nenúfares y varias esculturas reministences a Angkor y la cultura Khmer. Un lugar agradable como indicaba donde estuve un buen ratillo… Antes de irme al lugar donde había quedado con mi conductor… me acerqué al “otro lado” de los jardines, al lado opuesto a la Residencia Real, ya que hay un pequeño templo budista llamado Prasat Preah Ang Charm el cual, a saber por qué, estaba lleno de turistas de la tercera edad. Parecía un tour organizado, pero no había ni buses ni nada, no sé… El templo no es nada del otro mundo, poca cosa… pero estaban realizando oraciones con maaazo de incienso jeje, estuve unos minutillos viéndolo y me dirigí al lugar de encuentro, donde mi tuktuk me estaba esperando.

Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc).

El siguiente destino es la principal y más importante pagoda y templo de Siem Reap, situada al sur de la ciudad, en el lado Este del río que atraviesa la ciudad de Norte a Sur; es el Wat Bo, al que llegamos tras 10 minutillos en tuktuk recorriendo parte del paseo Este del citado río. Es un amplio complejo con varias entradas, dos construcciones principales y rodeado de decenas de pequeñas pagodas y estupas de diversos colores, formas y tamaños. El Wat Bo fue construido en el s.XVIII y ampliado en el s.XIX. La parte construida en el s.XIX es la más importante a nivel histórico y cultural, ya que guarda frescos y relieves en piedra bien conservados de una historia y épico poema camboyano llamado “Reamker”.

Ciertamente es un lugar que merece la pena ser visitado y donde estuve un buen ratillo visitando el complejo, caminando entre las pagodas y sacando fotillos. Además, no había absolutamente nadie, estaba yo solo acompañado por algunos perros callejeros que no daban muy buen rollo y algún niño jugando en los alrededores que me miraba con curiosidad. Aunque el lugar también tenía una parte “negativa”… y es que, pese a ser uno de los lugares más importantes en Siem Reap a nivel turístico e histórico-cultural, parecía estar casi completamente abandonado. Había zonas muy mal cuidadas medio desconchadas que necesitaban una restauración importante, zonas completamente anegadas debido a las lluvias del día anterior (había olor fecal y a agua estancada) y, lo que es peor; muchísima basura y suciedad en todo el recinto que te llevan a pensar hace cuánto tiempo que nadie limpia aquí… No obstante, no es impedimento para visitar el complejo, totalmente recomendado ;).

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Seguimos… el sol comenzaba a caer, pero había suficiente luz para seguir la ruta. Lo que no decaía era la humedad y el calor, seguía bebiendo agua sin parar… la botella de litro y medio que llevaba había muerto… De nuevo al tuktuk y camino al siguiente destino, a poco más de 5min en el lado Este del río igualmente, llegué hasta el Wat Dam Nak. El templo fue un Palacio Real durante el reino del Rey Sisowath, actualmente es el Centro de Estudios Khmer, un instituto independiente que promociona la cultura khmer y el budismo theravada.

Había alguna serie de actividades o congreso o reunión… Creo que era una especie de “ordenación de monjes”, ya que había muchísimos monjes alrededor de una mesa alrededor de un altar, junto con muchos chicos jóvenes vestidos de monje con sus padres, todos súper arregladitos. Era el único occidental que había por allí, así que muchos me miraban de forma curiosa, otros simplemente sonriéndome, a los cuales yo respondía igualmente con otra sonrisa :).

El complejo está muy bien la verdad, aquí sí que está todo limpito y bien cuidado jeje, es normal debido a que aquí trabajan personas y monjes en el centro de estudios… También hay un edificio de tres plantas de estilo camboyano que sirve como residencia para los monjes. Tenemos un pequeño lago, una pequeña plaza central con una fuente frente a uno de los pabellones, un par de pequeñas construcciones con varios siglos a su espalda de estilo khmer, decenas de pequeñas estupas de diversas formas, colores y tamaños como en el Wat Bo… y una pagoda de tres plantas cubierta con papel de oro simplemente preciosa. Sin duda, es un lugar obligatorio a visitar en Siem Rep, donde podréis estar un buen ratillo dando una vuelta y sacando buenas fotos en un entorno arquitectónico y cultural khemer y budista ;).

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En fin… creo que la visita a Siem Reap había tocado a su fin. A pesar de que la mayoría de la gente sólo utiliza Siem Reap únicamente para dormir, compras, fiesta y como base de operaciones para la visita a Angkor, y siempre me habían dicho que “no había nada que ver”… no es cierto como he podido comprobar. Es una ciudad que, sin ser “nada del otro mundo” (a mí me había resultado encantadora), guarda algunos lugares y templos más que interesantes para el turista y el viajero, y bien merece la pena dedicar medio día o un día completo a la ciudad para recorrerla tranquilamente, disfrutar de sus atractivos, hablar con sus amables gentes, degustar su deliciosa comida, y fotografiar sus curiosos rincones… aunque uses como cámara tu smartphone jeje (mi cámara murió en Corea xD).

Había visitado lo más importante de la ciudad, aunque obviamente quedaban más lugares, como los interesantes Wat Preah Inkosei y Wat Athvea… Los cuales se encuentran a las afueras de la ciudad y ya por tiempo era inviable… La mayoría de templos abren de 6 a 18 (y son gratis ;)).

También hay más lugares en Camboya que, según el interés personal y el tiempo, pueden ser más o menos (im)prescindibles, como el Museo de las Minas Terrestres de Camboya, el “museo” al aire libre de las réplicas en miniatura de los templos de Angkor que realiza un escultor local (ambos cerraban a las 18 igualmente), y el quizás más interesante (y qu me hubiera gustado visitar): Pueblo Cultural Camboyano, lugar orientado a turistas donde se puede ver un pequeño museo de cera con miniaturas de construcciones de Angkor y edificios de Camboya y luego degustar cena y espectáculo con bailes tradicionales… Solo son 9$ y creo que podría ser una buena opción… pero para mí no era indispensable en ese momento, así que lo descarté (tanto hoy como los dos día siguientes, ya que Phanny me preguntó varias veces si quería ir, diciéndome que “estaba muy bien”… obviamente, cobraba comisión por llevar turistas jeje, pero decliné amablemente su “oferta” ;)).

Igualmente, hoy mismo o las dos siguientes tardes las podía haber dedicado a visitar, en una de ellas, el Lago Tonlé Sap, situado a unos 16km de Siem Reap donde se puede visitar un interesante entorno natural y el pueblo flotante de Chong Kneas. Lo estuve pensando seriamente… pero ya me suponía más pasta para el transporte y para la entrada… Y no olvidemos que Siem Reap y Angkor era un “extra”, tampoco venía de turismo como tal, sino que estaba emigrando para buscarme la vida y tenía que gastar lo mínimo… En otras condiciones obviamente habría visitado más lugares en Siem Reap sin preocuparme tanto por la pasta… Por cierto, según me había informado, la visita al lago y el pueblo flotante está gestionado por una empresa privada, la cual gestiona “a su gusto” horarios y precios, por lo que no hay un precio fijo estipulado para la “entrada” y te van a pedir sumas altas por la entrada que deberás negociar… Debéis tener cuidado con esto.

En fin… el caso es que obviamente yo no estaba aquí de “vacaciones”. Bien sabéis como indicaba, que mi parada en Siem Reap (y mi posterior parada en Kuala Lumpur) obedecía a gestiones del viaje, ya que me salía más barato hacer estas escalas y pasar aquí estos días, que haber ido directamente a Singapur desde Corea y pasar estos días allí. Por lo tanto, me gastaba la pasta estrictamente necesaria, o menos, para pasar estos días completamente turísticos aquí e intentar disfrutar de lo mínimamente exigible. Y, aunque me hubiera gustado visitar otras zonas de Camboya u otras zonas cercanas a Siem Reap como el citado Lago Tonlé Sap… no procedía ya que me gastaría más pasta por poco que fuera, por lo que decidí dedicar las tardes, simplemente, a descansar y darme una vueltecita por Siem Reap. En fin… otra vez será…

Pues nada, le indiqué a Phanny que me dejara justo al otro lado del río, a 3 minutillos en tuktuk cruzando el puente, en la zona donde están los mercadillos y los garitos. Me despedí de él hasta mañana por la mañana (ya habíamos “arreglado” rutas y precios para Angkor), y me dispuse a darme una vueltecilla por aquí e ir a comer algo, que ya eran cerca de las 20, ya casi totalmente de noche, y no había desayunado ni comido, solo algo de picar que llevaba encima. Toda la zona estaba ya súper animada, hasta arriba de locales y turistas, zona guiri total jeje.

Justo fue bajar del tuktuk, andar unos pasos y a mi lado pararon dos tuktuk con 2 parejas de españoles, por lo que no pude más que parar un momentillo y saludarles jeje. Desde que salí de España no había vuelto a hablar con ningún español en español “en persona”, es decir: obviamente sí hablaba por tlf con mi familia, o en español con coreanos durante mi estancia en Corea, pero no con españoles en español xD.

Simplemente les saludé e intercambiamos algunas palabras. Acababan de llegar y se les veía muy perdidos y muy fuera de lugar (ya sabéis, por las pintas pijas…). Me preguntaron si sabía dónde estábamos o dónde ir a tal o cual sitio… a lo que les indiqué que yo había llegado por la noche y me había dedicado hoy a visitar la ciudad y justo acababa de llegar a esta zona, por lo que tampoco la conocía, pero mapa en mano les dije dónde estábamos y les situé. En fin, seguimos cada uno nuestro camino…

Me di una vuelta pasando por los centros comerciales (aka mercadillos jeje, algunos cubiertos y otros a pie de calle) de Psar Chaa, Rehab Craft y Senteurs d’Angkor, perdiéndome entre sus puestos y los pasillos rodeados de recuerdos para turistas. Al menos el agobio no era constante, sí te llamaban, se acercaban y te hablaban para que les compraras algo y demás, lo normal, pero sin llegar al agobio extremo. No obstante… no tenía intención de comprar nada en este momento, sólo era matar tiempo y dar una vuelta. A continuación me dirigí por Pithnou Street, bordeando el mercadillo, hasta que a mi izquierda di con Bar Street, la calle principal de ocio en Siem Reap.

Mola mola jeje, a pesar de la ingente cantidad de guiris que había, la callecita molaba mucho. Mucha animación, gente, color, luces, música… Muchos restaurantes y garitos con decoración muy chula y baratitos, algunos de ellos estilo occidental en plan “club”, otros imitando construcciones tradicionales camboyanas en madera… Sí, muy baratos a pesar de lo que se pudiera pensar al ser un lugar para guiris y turistas… de hecho en lo primero que me fije es que la gran mayoría de garitos tienen hora feliz. Algunos solo en un tramo horario concreto, otros durante todo el día… pero lo mejor de todo es que había muchos garitos que tenían cerveza (en, para nosotros, lo que es un vaso de caña), por 0.50$… ¡¡¡durante todo el día, todos los días!!! Había encontrado un paraíso, un lugar turístico de primer orden… y no era Angkor ;). Joder, medio dólar por caña… es cojonudo jeje, sabía que luego iba a volver a tomarme unas cuantas, ¡a ese precio es imposible resistirse! :D.

Tenía que cenar algo… fiché unos cuantos sitios por aquí a muy buen precio, en especial el “Night Food Stalks”, en la misma calle, pero avancé un poquito más hasta la calle perpendicular (Sivatha Street, la cual es una de las vías principales de Siem Reap y si la sigo en 10min andando llego a mi Hotel), para echar un vistazo por aquí… Me acerqué a un restaurante de comida khemer y camboyana (con platos indios y vietnamitas también según pude ver) que no tenía mala pinta y era baratito. La carta era inmensa… y mientras la estaba mirando se me acercó una de las camareras para invitarme a sentarme en la terraza jeje. Así que, aunque tenía previsto ir a algún restaurante baratillo y recomendado en la Lonely, me dije: “pues vale”, total… tenía hambre, sed, quería sentarme, era barato… y la chica era muy maja, así que decidí cenar aquí ;).

La carta era inmensa como decía, aparte me gustaba todo jeje, por lo que tardé bastante en decidir qué pedir… y tampoco quería meterle mucha caña al estómago con curry y picante. En fin, ordené la comida y una cervecita… y a disfrutar de la cena. Decir que era todo en plan “comida de barracón”, servida en bandejas metálicas con los “huecos” correspondientes para cada cosa… y me salió por unos 4$ (ya ves). Todo increíblemente bueno y una atención 10 :).

Terminé de cenar y me fui a terminar la vueltecita por los alrededores… cuando de repente escuché hablar en español a una chica que iba delante de mí con otra pareja… Estaba delante de mí, así que la dije: “españoles, ¿no?” xDDD, la chica se volvió y sonrió. Ellos y yo íbamos en la misma dirección, así que seguimos hablando durante unos metros y ¡al final terminamos la noche juntos! Jaja, la noche en sentido de compartir charlas y birras xD, básicamente me acoplé de buen rollo xD. En fin, estuvimos hablando acerca de nosotros, de nuestros respectivos viajes y aventuras… Les conté que venía de Corea e iba a acabar en Singapur, que emigraba para buscarme la vida en otro lugar y que llevaba un día en Siem Reap y mañana iba a visitar Angkor.

Ellos estaban haciendo, si no me equivoco, una ruta por el Sudeste Asiático en plan organizado, aunque Susana (como así se llamaba la chica) me indicó que suelen viajar por libre, pero que les había surgido este viaje… y de momento muy bien :). Ellos ya habían estado en Angkor y se iban mañana, así que me estuvieron comentando cosillas por encima. Me dijeron una cosa que ya sabía: que me iba a encantar… ;).

En fin, estuvimos juntos dando una vuelta por los mercadillos, donde yo había estado antes, y haciendo alguna compra que tenían pendiente, como por ejemplo una mochila que ya le tenían echado el ojo y por la cual estuvimos un buen ratillo regateando jeje. Y ahora… ¡pues a tomar algo!, ¡les dije que había birras a 0,50$!, así que no dudamos en irnos a tomar unas birritas tranquilamente mientras seguíamos charlando hablando de nuestras aventuras. Además el garito estaba bien y nada abarrotado, nos pudimos sentar en unas mesas exteriores en cómodas sillas con igualmente cómodos cojines ;).

Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc). Día 21: Camboya (Siem Reap: Wats Kaseram, Thmei, Prasat Preah y Bo, Residencia Real, Jardín Real y Loto, mercadillos y Bar Street, etc).

Y así pasó el tiempo entre charlas y risas hasta que decidimos irnos… ya era bastante tarde y todos teníamos que madrugar. De hecho ya varios garitos habían cerrado y en el nuestro solo quedaba otra mesa llena de guiris borrachos con prostitutas camboyanas dando la nota… lo normal vamos xD. En fin, como mi hotel estaba de camino al suyo y teníamos que ir por el mismo lugar… pues al final fuimos todos juntos andando y charlando… Aunque cuando me quise dar cuenta… ¡me había pasado mi hotel! jaja, joer… como no está en la calle principal, sino “detrás”… pues se me pasaron las dos pequeñas calles (callejones sin asfaltar más bien) a mano izquierda para llegar a mi alojamiento…

En fin, nada traumático jaja, simplemente dar la vuelta y en un par de minutos encontré mi hotel (si es que de noche todos los gatos son pardos xD). Obviamente, antes nos despedimos e intercambiamos emails para seguir en contacto y enviarnos las fotillos que teníamos juntos :). Les agradecí enormemente la amena charla y el haber compartido este ratillo, ya que para alguien que lleva más de 20 días por Asia solito sin intención de volver a España en muuucho tiempo… suponía un “pequeño oasis” en el camino.

En fin, llegada a mi habitación, un ratillo Internet y a dormir. Mañana era un día muy esperado y en unas horas debía estar en pie…

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Sobre David Vecino De La Guía

David Vecino De La Guía

David Vecino De La Guía | Acuario y madrileño, ávido de información y nuevas experiencias. Maestrillo de todo, maestro de nada y profesional de mucho: turismo, protocolo, eventos, marketing, ventas, informática, formación, terapias alternativas, filosofía, etc… Cinéfilo, devorador de libros, electrónico musical, futbolero de pro y cervecero gastronómico. Viajero empedernido, a ratos turista, como mayor pasión. Ética, moral, valores, coherencia.

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